Zumo de naranja
Ha llegado el final del día, como tantos finales de día a lo largo de mi vida, aunque últimamente, a decir verdad, los finales del día me resultan insípidos, no hay sabor más allá del zumo de naranja que bebo siempre antes de acostarme.
El día pasa corriendo, al ritmo que mi corazón necesita para no tener tiempo de pensar. Los recuerdos hacen amagos de amargarme el alma pero cierro los ojos, aprieto los puños y el día llega a la tarde y la tarde se convierte en noche en un imperceptible pestañeo de ojos.
La misma carretera para llegar al trabajo, las mismas caras de compañeros asustados, rendidos a un trabajo sin presente y con escaso futuro, el primer café y luego abstraerse tras una pantalla para derrochar los minutos en una jornada aburrida y escasa de miradas cálidas, de hermosas palabras, de sentimientos nobles, solo un mirar a otro lado y poco más.
Dicen que correr es de cobardes y cuando llego a casa me calzo mis viejas zapatillas y me voy a correr por el barrio para que mi mente siga parada, consiguiendo que mis inquietudes, mis desilusiones y mis enormes tristezas pasen por mi mente a tanta velocidad como el tiempo se pierde con la caída del sol. Me temo que la frase es cierta, corro y lo hago porque soy un cobarde.
Ha llegado la noche, no quiero otra cosa que quedarme a oscuras y dejarme ahogar por un silencioso y solitario sueño. Ningún ruido, salvo la ducha nocturna del vecino que provoca cierto desasosiego en mi corazón, porque lejos de distraerme, me impide no pensar…, hasta que se hace el silencio y los recuerdos se diluyen con la lágrima ahogada del corazón en un triste sueño de soledad. El corazón no se para pero de alguna manera deja de sentir, la mente se sume en un mundo de blancos y negros hasta que la noche termina apoderándose de mi alma.
Ahora duermo…, mañana comenzaré de nuevo y el único sabor del día será un zumo de naranja, el sabor más dulce al que aspiro.
















Mi querido Ulises, yo creo que “Lo que necesitas es amor” pero no la frase hecha del antiguo programa de Isabel Genio, sino el de verdad, cuando dicen por ahí que no es bueno que el hombre este solo es por algo, cambia el zumo de naranja por una compañia que te haga sentir bien y sobre todo te haga sonreir… no te conformes con el zumo y las zapatillas de correr. Y parece facil decir y soltar esto que te digo, pero a mi edad me consta que no es nada facil, contra menos sencillo… pero quien la sigue la consigue. Abre tus ojos, abre tu corazón y mira a tu alrededor, para que proximo zumo de naranja sea compartido, así te resultada muy dulce y nada insipido.
Besotes guapo, cuidate mucho.
Hola mi estimado Ulysshes, tarde pero seguro llegué a dejarte mi comentario. A veces solo entro rapidísimo ya que he tenido mucho, mucho, mucho trabajo, así están mis días ahora y bueno, los míos son más dulces y doy gracias por ello, pero nunca se sabe que te deparará el día siguiente así que trato de disfrutar en lo que me es posible cada uno, con sus altas y bajas.
Tu relato me ha gustado mucho, siempre escribes con el corazón y lo reflejas, es algo que se percibe y al menos a mi me encanta, eres de los blogs personales que más me gustan, de verdad.
Un gran beso desde México y ya falta menos para el fin de semana
Hola Ev@,
bueno, ya lo dijeron los beatles “all you need is love”, pero tampoco se trata de estar por estar, todos podríamos estar con personas pero ya que hablas del “amor”, se trata de enamorarse hasta las cejas y eso, en ciertas etapas de la vida, no es tan fácil.
Besote.
Gladyzs, pero mira que estás ocupada…, eso está bien, sobre todo si tus ocupaciones te gustan y te motivan y, no sé, intuyo que es así.
Me alegro que te guste la reflexión, al fin y al cabo y aunque nos separen miles de kilómetros, las personas en todas partes sienten y padecen de la misma manera.
Un besazo desde los madriles.