Mi amiga, mi “muy mejor amiga”

Ella, mi amiga

Está difuminada para que no se me enfade

Hace poco más de tres años conocí a una persona que a día de hoy puedo considerar que es mi amiga, mi “muy mejor amiga”, bueno, al menos una de ellas, no son muchas las que tengo, hablo de amigas en el sentido más estrictamente femenino posible pero son más que suficientes.

Mi amiga, torrejonera de toda la vida es todo inteligencia, cálculo, matemática y ciencia en su estructura intelectual pero además es todo empatía, tiene enormes dosis de paciencia y una capacidad de darse por aquellos que quiere sin medida y asumiendo cualquier riesgo por complejo que pueda ser este.

Siempre la digo en broma que es como mi nueva madre o mi segunda madre porque madre no hay más que una pero ella es de las personas a las que podría decir con absoluta emoción que la quiero y la quiero mucho. Yo, acostumbrado como estoy a prescindir de todo el mundo cuando estoy mal, a aislarme por completo del mundo mundial, sé que con ella tengo y tendré siempre un apoyo, comprensión y como decía la película, tendré a mi lado “la fuerza del cariño”.

Es lectora, culta y muy humilde, demasiado humilde teniendo en cuenta su capacidad intelectual pero sorprende que esa mente que puede realizar cálculos matemáticos complejos por su formación en ingeniería y, por qué no decirlo, por sus costumbres a veces automatizadas para controlar que su vida no se le vaya de las manos, no tenga nada que ver con su enorme, profundo y emocionable corazón, ¡vamos! Que la chica es un sol, no un solete, no, es un sol, de los que dan calor a pesar de ser la persona en todo el mundo con las manos más frías que he podido conocer. No le he preguntado a su pareja cómo tiene los pies de fríos por las noches cuando se acuestan pero puedo hacerme una idea muy aproximada.

Hace meses escribí un post sobre la amistad , todo lo que digo en ese escrito me lo inspiró ella, ha estado y estará a mi lado aunque no se lo pida, aunque no la responda, aunque no la devuelva la llamada porque aunque a veces la he conseguido enfadar solo he tenido que mover un dedo para que apareciera y me diera un abrazo, un guiño de “no estás solo”, un beso de los que sacan las lágrimas a rebosar por toda la cara.

Nunca olvidaré su beso en la mejilla cuando yo, confundido y medio atontado estaba en la cama de un hospital sin saber muy bien qué había ocurrido. Ella estaba allí, a mi lado, mientras dormía, cuidando de que todo estuviera bien y cuando medio desperté me encontré esos inmensos y preciosos ojos azules mirándome con una ternura que aún drogado como estaba fui capaz de percibir. Se agachó, me habló con dulzura y mucha comprensión y me dio un beso en la mejilla, un beso que me dijo sin palabras que ella estaba de mi lado, que no me reprochaba la estupidez que estuve a punto de cometer y que solo quería estar cerca y ayudarme… ¡cómo no voy a chochear cuando me hablan de ella!.

Ahora se me va de viaje y no creáis pero hasta me da apuro, parezco una madre preocupada porque a su niña no le pase nada, que coma bien y que no me coja frío. La echaré de menos aunque me consuela que se va en la mejor compañía, su pareja, que es un tío fenomenal y la quiere mucho…, más le vale porque si no le damos de hostias.

Es mi amiga y la quiero mucho, quiero que sea feliz, que su vida con su pareja sea un éxito porque me consta que ella ha sacrificado muchas cosas, porque sé que ha puesto todo su empeño y porque sé también que aunque intenta ser fuerte y realista un revés podría hacerle un daño devastador y eso no, eso sí que no, quiero que su vida sea un éxito, que sea feliz porque ella es y será siempre mi amiga “mi muy mejor amiga”.

Anuncios