Zoom Politikom y la filosofía del cagar

El Filósofo

El culpable del palabro "Zoom Politikom"

Se me quedó grabada esta expresión en mis años de estudiante de bachiller mientras estudiaba filosofía, Zoom politikon, suena a cultura y a erudición, ¡qué tiempos! ¡Cuántos planteamientos nos hacíamos sin tener ni idea de la profundidad de los temas! pero eso es lo bueno que tiene la adolescencia, te animas a profundizar e incluso piensas que descubrirás la verdad definitiva de las cosas porque en esa etapa crees poder con todo, hasta con los conceptos.

El profesor de 3º de B.U.P. (Sí, eso que se traducía como bachillerato unificado polivalente) fue quien me hizo conocer este término. Recuerdo cómo nos planteaba si podríamos ser realmente libres en nuestra vida, si existía la libertad total y absoluta y todos caíamos en la misma tontería, todos o casi todos, siempre había algún resabiado que intuía por donde iban los tiros. Y la mayoría, ‘sí profe’, se puede. ¿Cómo? preguntaba como quien no quiere la cosa nuestro sencillo profesor. ‘Muy fácil’ decía el avispado de turno, ‘si tienes todo el dinero, si tienes todo el poder, si no dependes de nadie entonces eres libre’. ¡Joder! el tío miraba a los lados pensando que su filosofía era incontestable, en fin. Pues ¿no va el profe y le pregunta: eres libre de cagar? ¡Imagínate!, esa fue la cultivada pregunta que le hizo  el filosófico profesor y el alumno, que ya sabia por dónde le venía el argumento vencedor, dijo: ‘pues no, eso es inevitable al menos una vez al día’. ¿Ves?, dijo el profesor sin ningún aspaviento ni cara de superioridad, no somos ni podremos ser absolutamente libres porque hasta nuestro propio cuerpo nos limita, nos sujeta a ciertas dependencias inevitables para el ser humano.

¿Qué te parece? la filosofía del cagar como argumento filosófico para probar la imposibilidad de la libertad absoluta del hombre. Y que luego digan que el cagar es un tema desagradable y tabú del que solo se debe hablar de forma chistosa cuando se refiere a la necesidad de un niño y de forma asquerosa cuando lo imaginamos en un adulto.

Desde ese mismo día descubrí que en Filosofía algo olía muy mal y que ese no iba a ser mi futuro, definitivamente la filosofía se quedó enterrada una vez conseguí superar la enseñanza secundaria.

Esta expresión “Zoom politkon” que viene de nuestro buen amigo Aristóteles me hizo reflexionar tanto sobre la imposibilidad de la soledad que ahora, más de veinte años después, me doy cuenta que no solo es posible sino que en muchos casos es inevitable.

Esta palabreja viene a significar que somos “animales políticos” y/o animales sociales. Y ¿lo somos?, sociales puede ser pero incivilizados también y mucho. Que le digan a Marta del Castillo o a tantas niñas y mujeres maltratadas y asesinadas si somos animales sociales. Lo de animales seguro, lo digo más que nada por lo de comportarnos sin racionalidad, hay animales más “humanos” que los propios humanos pero no nos comportamos siempre como verdaderos animales sociales.

Espero que este post no lo lea una amiga que tengo que es profesora de filosofía porque ya me estaría diciendo que tengo un nivel como de 4º de la E.S.O. y “eso” que me esfuerzo, pero nada, no hay forma de estar a su nivel.

Yo me he tirado una buena temporada contradiciendo el concepto de Zoom politikon, no he sido social en nada, he sido esclavo de mi mente perturbada y también de mi cuerpo aunque debo confesar que sufro últimamente de estreñimiento y la esclavitud a mis necesidades escatológicas me están continuamente recordando lo mal que huele la filosofía.

No puedo luchar contra los filósofos, si ellos, entre los que destaca Aristóteles, dicen que somos animales sociales es que lo somos y debe ser cierto porque por más que me he empeñado en la soledad, por más que esta me ha inundado, por más que me he visto en la profundidad del averno, siempre he sentido que solo no podía seguir, que la vida en solitario no es posible, que soy esclavo, no solo del cagar, sino de la erudita expresión de mi amiguete Aristóteles, soy un “zoom politikom” en toda regla y de esto no puedo escapar ni aunque salga “cagando” leches.

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