The Colombo’s woman with(out) me

Bloody

Dando la espalda al pesimismo

Un día como cualquier otro, un estado de ánimo por encima de la media y entre recuerdos que aún sangraban desde heridas todavía no cerradas, nació un texto casi de un tirón, como sucede con la mayoría de mis escritos, como está sucediendo actualmente con este post, se tituló y continúa así: “El Clan de la cicatriz”.

Fue un texto que cerraba puertas, que enterraba definitivamente el pasado que había partido mi corazón en dos. Era un escrito que intentó reflexionar desde la paz interior cómo se suceden los acontecimientos en las rupturas sentimentales y qué debemos percibir en nuestro interior para comprender que el dolor comienza a superarse.

Y uno que escribe medio en clave se encuentra con la agradable sorpresa que una persona de La Comunidad de El País debía venir del mismo país de los sueños que yo porque hablaba con bastante precisión mi mismo idioma, bueno, en realidad no lo hablaba, lo traducía a la perfección. ¡Incrédulo de mi!, pensé que era el único, el último de una especie de “sensibleros”, “moñas”, “membrillos”, etc que exclusivamente podríamos ser comprendidos por nuestros iguales y claro, ya me creía solo en esto al más puro estilo “El Últimos Mohicano”.

Me equivoqué, allí estaba ella, mi gran amiga, mi buena amiga Bloody. Con ella descubrí que la amistad no la dan los años precisamente sino la sinceridad desde el primer momento, la verdad de lo que somos y lo que sentimos sin tapujos y sin miedos. La lección es de la siguiente manera: “Yo soy así, me gusta ser como soy y ahora eres tú quien tiene que ver si quieres estar con una persona como yo y si me aceptas tal como soy y pienso”. Yo dije que sí y no me arrepiento, es más, ella me ayudó a que percibiera que mis miedos me estaban anulando como persona y que tenía que quererme primero para poder querer bien a los demás. No es fácil pero quizás otro día hablemos de esto. Por cierto, ella es la primera en aceptar cómo son los demás y de respetarlo como poca gente hace, cómo si no iba a aguantarme durante estos meses oscuros y llenos de silencio de mi vida.

Su forma de pensar y de ser es valiente, es un ser humano que no pierde el tiempo haciendo tumbing ni vaguerías similares, ella es todo vitalidad y sobre todo desde que una enfermedad le mostró que en cualquier momento de su vida todo podía cambiar. Ahora ella está bien, puede hacer su vida “anormal” de siempre, la que le gusta, la que no es nada convencional y creo que, dentro del mundo enrarecido en el que vivimos, es razonablemente feliz.

Mi amiga Bloody es inteligente y con un gracejo mitad gaditano, mitad sevillano que ‘pa qué’ ¡vamos! Que es muy fácil estar riendo con ella con sus inteligentes comentarios y bromas. Solo hay que leer algunos de sus post para darse cuenta que casi siempre es inevitable esbozar al menos una sonrisa ante la lectura de las historias de su vida.

Pues bien, con aquel post escrito en un día cualquiera y sin otro ánimo que reflejar que mis heridas estaban en fase terminal apareció ella, la mujer de colombo, la mujer desconocida pero más famosa de la tierra, bueno, de su tierra; apareció comentando en mi blog que es como decir que irrumpió con fuerza en mi vida para llegar a ser hoy una de mis mejores amigas.

Es la típica persona que su capacidad intelectual le ayuda a ir siempre dos pasos por delante de los demás, bueno, al menos por delante mío, a mí me pilla en todas. Percibe cosas que otros no perciben y a pesar de aprender pareciera como un niño pequeño ávido de saber y conocer.

Después de tantos meses en el ostracismo me he dado cuenta que me he perdido muchas cosas de mi amiga. Su vida siempre depende de su salud y hoy está bien pero mañana nunca se sabe por eso ella detesta dejar cosas para mañana pudiéndolas hacer hoy.

Ahora percibo que camina tres pasos por delante de mí, que no la alcanzo, que sus inquietudes son muchas y variadas y que cuando llego a analizar alguna inquietud concreta ella ya la superó hace meses por lo que, no tendría que correr, debería volar para poder estar a su altura. Creo que mis escritos se quedaron atrás y anticuados para su mente inquieta y para su vivo corazón, me paré demasiado tiempo y ahora solo me queda mirar y seguir aprendiendo desde lejos.

Sé que he perdido el tiempo y me entristece saber que me he perdido mucho de ella, de su enriquecedora forma de ver la vida aunque no todo lo comparta, pero aún no compartiéndolo todo, nos queremos y nos respetamos, ¿se puede pedir algo más?, bueno, una rebajilla en el precio de los billetes a Sevilla no vendría nada mal, por pedir que no quede.

bloody

Y el mar nunca estuvo demasiado lejos y además cubre...

Ella es una mujer que por sus “cosas” físicas a veces no podía salir de casa  y tenía que ejercer de mujer vampiro, tanto que como su piel es muy blanca por su escasa o nula exposición al sol  y su pelo es muy negro, cuando sale por la noche puede dar la imagen gótica al más puro estilo “hijasdezapatero”, porque es guapa que si no sería de las de ‘danunmiedoquetecagassss’.

Pero no, no os asustéis, ella no es gótica, ella es ELLA MISMA y os aseguro que enriquece solo con ver cómo mira y cómo habla, con esa  voz de ‘quieroynopuedo’, no es ni ‘pissha’, ni ‘quilla’, ni ‘mi arma’, es simplemente ELLA MISMA, y eso en una andaluza es decir mucho.

Hubo un tiempo que por su enfermedad no salía a la calle, ella estaba pero nadie la veía, de ahí el sobrenombre de LA MUJER DE COLOMBO.  Estar estaba, sabían de su existencia por eso el teniente Colombo  la tenía hasta en sus oraciones pero ¿alguien le veía la cara? No, nadie o casi nadie, ¡pobre mía! ¡qué mal lo tuvo que pasar siendo como es!.

‘Seguro que estuvo ‘tentá’ de comprarle una gabardina raída en un rastrillo de Dos Hermanas a su Teniente/Profesor Colombo/Escocés al más puro estilo detectivesco, pero al final no se atrevió…’

Hoy, afortunadamente está bien y vive con la boca bien abierta tragándose la vida a bocanadas y con los ojos negros y andaluces donde los haya pendientes hasta del más mínimo gesto para ser retratado por su cámara de fotos. Es mi amiga y estoy orgulloso de ello.

Por fin pude conocer a la mujer de Colombo, inquieta, amiga de sus amigos, nada convencional, fuerte a pesar de la fragilidad de su físico, desayuna un red bull “con un par” y da gusto verla recien levantada y con sus gafas de sol en casa al más puro estilo “cupóndelaonce”, ella, sí, mi amiga, una persona sencillamente buena, y qué mejor para mí que estar cerca de Bloody y disfrutar de la vida con o sin ella, ¡mejor ‘con’!. ¡Menuda bicha que estás hecha!. Te quiero amiga.


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