La Depresión y la madre que la parió

Hay hechos en esta corta y tragicómica vida que nos ha tocado en suerte que son de difícil explicación, suceden, pero de ahí a comprenderlos exactamente, de ahí incluso a no sospechar que hay gato encerrado hay un paso muy corto, un recorrido tan breve que a veces se confunden la comprensión con la duda “razonable”.

Durante casi dos años he estado inmerso en una depresión, ¿qué significa estar deprimido?.

Antes de sufrir esta pesadilla de manera personal mi concepto de la depresión era algo como si estás triste pues piensa en positivo que te pondrás mejor, ¡vamos! que era poco más o menos que un estado de ánimo especialmente bajo,  y básicamente esa es la teoría, que con sus tecnicismos que justifican una carrera de cinco años, me ha estado repitiendo hasta la saciedad mi psicóloga del seguro.

Matizo esto “del seguro” porque si es de pago, casi desde el primer día te da un diagnóstico y te declaran enfermo con título “honoris causa”, pero si se lo preguntas a la del seguro, te dice que  ella está en contra de mencionar esa palabra, es más, en mi caso un buen día me preguntó porqué estaba empeñado en llamarle enfermedad a lo que me pasaba. Unas veces más inquieto, otras más tranquilo le espeté que no tenía ningún interés ni ilusión por estarlo y que si lo que tengo no se podía catalogar de “enfermedad” ¡qué diantres hago yo de baja en la consulta! ¡Deme el alta por dios!.

Ni qué decir tiene que el alta nunca me la dio; no era partidaria de la medicación pero en varias ocasiones me pidió que hablara con la psiquiatra de la seguridad social para que me aumentara tanto las dosis del antidepresivo como los calmantes de los nervios a lo que mi boca reaccionaba abriéndose de par en par por tamaña contradicción.

En definitiva, 2 años perdidos sin saber si he estado enfermo, distraído como diría un buen amigo o, simplemente, tomándome unas “magníficas ” y terroríficas vacaciones entre mi sofá y la cama con parada casi diaria en el meódromo particular.

Depresión - Van Gogh

¿Existe la depresión o son imaginaciones mías?, los temblores, los sudores fríos,  la falta de apetito, comer compulsivamente, el entumecimiento de las extremidades que deben estar hiper atrofiadas, hasta de la quinta extremidad hablo,  que después de tanto tiempo en notorio desuso estar está pero no se la espera, mareos, desmayos, desgana, diarreas, anhedonia, etc., etc. ¿Todo esto es producto de la imaginación? ¿Tengo que pensar que un día me puse triste y negativo y por eso me dio una depresión que me está durando DOS años?, se dice pronto, 24 meses de miedo, inseguridad, aislamiento, debilidad física e incluso tendencia a quitarse de en medio o dicho más suavemente, dejarse ir, sí, una tendencia de alguien a quien ya nada le importaba.

Creo que me voy dando cuenta que no es fácil utilizar la empatía en la mayoría de las cosas ,tanto más en un asunto tan abstracto como es una depresión. La depresión no viene porque un día te deje una chica o porque se muera un ser querido, o por que seas un viejo en comparación con la gente de tu entorno, al menos no únicamente, la depresión es a consecuencia de un cúmulo de cargas, miedos, inseguridades, inestabilidades, traumas, etc, que has tenido a lo largo de la vida, sino de toda la vida sí de una parte especialmente dura y devastadora.

¡Es curioso! Un amigo me comentaba que en lugares como África la depresión no era un problema como sí lo es en el mundo occidental y yo le dije que la depresión era crónica en esas personas. La infelicidad, la pobreza, el hambre, las enfermedades, etc. forman parte de lo cotidiano en sus vidas y al ser lo normal están en su gesto serio, circunspecto y triste esperando que les toque a ellos el punto final de sus vidas. Son gente sin esperanza. Nosotros sin embargo nos dan de mamar la leche del ‘tienesquellegaraseralguien”, nos alimentan con la idea de progresar, tener familia propia, hijos, casa, coche, un buen trabajo, fiestas, vacaciones y mucho ocio y a ser posible todo esto en cantidades grandes para así ser felices. Condicionan nuestro ánimo desde que nacemos a tener y a no padecer y ahí es donde está la clave, no estamos preparados para los duros e inesperados reveses de la vida.

Cada persona tiene sus timing, ¡jo! ¡qué ‘hipermegamolón’ que sueno! ¿No?, creo que ahora se dice así en las empresas, sí, cada uno tiene su tiempo y sus ritmos y cuando menos te lo esperas, sin calcular nada, la vida te aplasta y no puedes levantarte.

La depresión existe, yo la estoy todavía mirando a los ojos, ahora la miro de frente, pero existe y es una de las peores pesadillas que puede padecer un ser humano. No es fácil su diagnostico, menos fácil su tratamiento, pero puede llegar a matar o a convertir a seres vitales y maravillosos en trozos de carne con movimiento que no viven, vegetan , y esto es horrible para quien lo sufre y para los que están alrededor.

La depresión, los ataques de ansiedad, en fin, la única conclusión que puedo dar en estos momentos es que HE PASADO TANTO MIEDO que llegué a creer que moriría en el intento.

Ahora miro a la ventana, quiero ver el sol, quiero que me de la luz, quiero pensar que puedo regresar a Ítaca, la tierra de mis sueños en la que gozaré del amor soñado, quiero parar el procesador de mi cerebro y conseguir creerme que mañana por fin, será otro día en el que con ciertas dosis de optimismo pueda mirarme al espejo y decir ¡al carajo con la depresión y la madre que la parió!

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