De Sábado vino y sexo

Un café, concretamente un Nescafé con leche, mi café; a las 8:30 de la mañana no podría tomar otra cosa aunque fuera el propio elixir de los dioses. A la derecha unas galletas “hacendado”, baratas pero muy resultonas y rodeándome, el salón con las persianas bajadas, la penumbra todavía buscada y como compañero de tertulia, el silencio.

Hoy es sábado, pero no tiene nada de sabadete, ni lo tiene ‘ni se le espera’, citando al fallecido Fernández Campos en alusión a la presencia o no de un golpista en la Casa Real.

Mientras bebo leo un artículo del digital de El Mundo sobre el aumento del lívido y el placer sexual en las mujeres que acostumbran a tomar una copita de vino de manera regular y pienso…, en mi casa, con mis parejas, nunca se bebió vino y en algún caso, no puedo decir que hiciera falta, creo que en ningún caso, salvo que lo tomaran  a mis espaldas… ¡dios! ¡qué peligroso puede llegar a ser el saber!

Claro, siempre pensando los tíos en qué nos pone y nunca pensando en qué les pone a ellas, en este caso, qué les ayuda al mayor placer en el sexo.

¡Ave María purisísima!, sábado, no he comenzado a desayunar y ¿cuáles son mis pensamientos?, sexo, sexo y más sexo…, y todo aderezado con una copita virtual de vino, no sé pero esto tendré que hacérmelo mirar.

Al final en algo coincido con Rajoy: “Viva el vino”

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