El Faro del fin del mundo

El Faro del Fin del Mundo

Porque hay demasiados recuerdos que aplastan la realidad de vivir, porque existen demasiados rincones que ya han sido descubiertos con otros compañeros de viaje,  con otras sensaciones, con otros olores, con otros sabores pero con los mismos sueños de juventud, porque son demasiadas cosas que se han vivido y sin embargo no son más que una gota en medio de un inmenso mar de vida pendiente de ser cruzado, pero ¿cómo hacerlo sin soltar el lastre de los recuerdos?, ¿cómo navegar cuando el peso del corto camino recorrido abruma más que las fuerzas que se encuentran a cada salto de ola?, es tan impresionante el viaje, es tan lejano…

El miedo ante una nueva tempestad, nubla mis ojos frente al horizonte que se presenta, invitándome al desafío de navegar de nuevo. Son tantos empeños que mi corazón se para a veces por el amargo dolor, a veces por la extraña dulzura de la melancolía y siempre por el paralizante miedo a volver a caer, miedo al engaño, a la mentira, a basar la vida en una quimera, al fracaso, a la soledad más absoluta… Ahora miro al cielo negro de una noche envolvente y vuelvo a hablar con las estrellas, allí están, siempre resplandecen para marcar con su brillo el camino a seguir, su luz me invita a cerrar los ojos para volver a sentir la brisa del mar, el olor a esperanza que debería empujarme a comenzar el camino de nuevo…

Y la amarga melancolía me muestra que hay un nuevo día sin mañana, un abrazo del mar que me ahoga en la orilla dejándome sin capacidad de imaginar la libertad soñada, porque me atenaza el miedo, miedo por todo, miedo a tener miedo sin encontrar ninguna razón… y por un momento mi mente se desconecta, llega al límite del sufrimiento y de la soledad, y entonces se refugia en la oscuridad de la noche lluviosa, solo sigo la luz de la estrella que como faro del fin del mundo ilumina la ruta a la felicidad, el regreso a Ítaca, ahí está, por esos mares de peligros y de vivencias, ahí espera, solo tengo que comenzar soltando lastre dejándome llevar a una deriva por los nuevos vientos de la vida por vivir.

Anuncios