La crisis, el capitalismo y la clase obrera, ¡menudo circo!

Al principio de la crisis a los líderes políticos del mundo, España a la cabeza, se les llenó la boca diciendo que los trabajadores no debían pagar la crisis. Todos hablaron de una “refundación” del capitalismo y hubo cumbres al más alto rango para discutir y aprobar lo que se llegó a denominar “un nuevo sistema económico”.

Cumbre mundial por la crisis 2009

Extasis, emoción, viajes, fotos, reuniones, gestos de dignidad y preocupación y al final: nada, o mejor dicho y en España, 4 millones de parados y ‘lo que te rondaré morena’.

Todo ha sido un triste y desvergonzado lavado de imagen, una preparación para intoxicar a la opinión pública con el fin de hacer ver a la clase trabajadora que ellos son culpables de la actual situación y que por lo tanto hay que despedir más barato y rebajar todos los derechos y protecciones sociales conquistadas hasta el momento.

En España es muy fácil despedir y sin embargo la receta del voraz capitalismo español, capitaneado por el Banco de España y la CEOE piden, como salida a la crisis, ¡válgame el cielo!, el abaratamiento del despido. Perdonen, ¿no habían dicho que el trabajador no pagaría esta crisis?.

Presidente de la CEOE - Díaz Ferrán

Desde el siglo XIX las reformas laborales se encaminaban a establecer más derechos para los trabajadores frente a los abusos del capital, sin embargo y desde finales del siglo XX cuando se habla de reforma laboral los trabajadores tiemblan porque todas van encaminadas a recortar aquellos derechos que tantas décadas y “vidas” costaron para su conquista. Si se conociera un poco más la historia sindical y de reivindicaciones de la clase obrera desde la revolución industrial quizás se comprendería mejor que el terreno que llevan años recuperando los empresarios supone una aberración para la justicia y el progreso social. Como siempre, la incultura como clave para inmovilizar y aturdir a las masas.

Pero se han crecido tanto estos liberales capitalistas que en España se oyen voces de poner “patas arriba” el Estatuto de los trabajadores, además de crear tipos de contrato “sin derechos” y alegan que en Europa existen, olvidándo que en Europa también existen los contratos por beneficios, si la empresa gana el trabajador también. En España si la empresa gana el trabajador ni se entera y siempre con la soga al cuello de un despido.

En tiempos de crisis vuelve la usura, la desvergüenza política, la desmesura y el abuso contra el más débil y mientras tanto los grandes empresarios recogen beneficios cierran empresas y despiden sin ningún problema a los trabajadores llevándose el dinero a paraísos fiscales, el gobierno, impotente e inútil ante los poderes fácticos económicos, los sindicatos ni saben ni pueden,  la corrupción aflorando por doquier y con el beneplácito de una población anestesiada por el fútbol, por “Sálvame” y la Belén Esteban y por unos medios de comunicación interesados en defender intereses políticos y en no contar toda la verdad.

Estoy inmerso en un Expediente de Regulación Temporal de Empleo, hay trabajo para más personas pero los “Bancos” acreedores y usureros piden que este ERE sea aprobado y firmado por los trabajadores como un “gesto” para ayudar a una empresa en crisis, en crisis financiera por las golfadas y robos de unos empresarios y gestores que en una democracia limpia estarían metidos en la cárcel por delitos de desvío de fondos, malversación y por abocar ya a centenares de familias al despido. Mientras a los trabajadores nos piden “gestos”, colaboración y comprensión los empresarios nos hacen la peineta de rigor o el corte de mangas por excelencia. Ellos sí que saben hacer gestos.

La Derecha se frota las manos, su modelo de política económica nos ha abocado a esta crisis de consecuencias aún imprevisibles, la gente culpa a la izquierda porque le ha tocado gobernar en estos tiempos y los trabajadores, además de perder derechos son aleccionados para que se sientan culpables y entiendan que si se abarata el despido y se bajan los sueldos, si trabajan con menos derechos el sistema puede salvarse de la quema. ¿Existe mayor desvergüenza?

Hagan juego señores, sin haber terminado esta crisis la próxima ya se está gestando, ¿qué más se puede pedir? ¡Menudo circo!

Abaratar el despido ¿la clave?

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