La puta soledad

La puta soledad

Estar solo no es meramente un hecho físico, si fuera así pocos afirmarían que están solos, es más, la soledad sería entonces la excepción en medio de un mundo de acompañados anónimos.

La soledad es una percepción subjetiva en tanto en cuanto depende de la interpretación de lo que te rodea, pero también se basa en hechos objetivos incontestables, ¡coño!, si llevas cinco días sin hablar con nadie, sin que nadie te llame y sintiendo que nadie te espera, nadie te recuerda, eso es un hecho objetivo, con mayúsculas,  estás más solo que la ‘una’, por cierto ¿quién sería la una?, en fin, como diría Lord Byron “Completely alone”.

Pero cuando digo que la soledad es muy puta no es porque cobre un dinerillo para ofrecer sus servicios,  no es esa clase de puta,  cuando digo que la soledad es una puta es que su compañía fastidia más de lo que ayuda, ya puedes ser un tío estupendo que si estás solo te sientes mohíno, triste, melancólico, callado, dejas que el cerebro piense más de lo debido y al final el disco duro termine rayándose de tanto leer sus pistas.

La soledad no da la paz de espíritu que algunos sueñan tener cuando se sienten rodeados y sin espacio, y si algún solitario crónico ha hecho esta afirmación miente como un bellaco, la paz no se encuentra en la soledad, se encuentra en el alma completa, en el alma que domina su interior y su exterior, en el alma que elige los momentos para apartarse y para juntarse, cuando no la eliges sino que te viene dada, bien por error de percepción, bien por hechos objetivos, la soledad es muy puta, pero mucho.

Alguien decía que la soledad es la única rosa que encuentras cuando no la buscas, y yo añadiría que viene con regalo sorpresa, las malditas espinas que te hacen sangrar de soledad hasta el hígado. Quizás la soledad venga irremediablemente cuando nos falta quien realmente necesitamos y por mucho empeño que pongan los que nos rodean siempre nos sentiremos solos, aislados, siempre con la terrible sensación de no formar parte de algo. De esto a la depresión solo hay un paso y más cuando crees que la soledad es por tu culpa.

La soledad es uno de los mayores problemas de nuestra época, hasta el punto que una de las obras maestras de la literatura contemporánea habló sobre la soledad de manera magistral, me refiero a “Cien años de Soledad” de Gabriel García Márquez.  Aureliano Buendía, José Arcadio Buendía, Ursula, etc. todos padecen de soledad, incluso Macondo, el lugar creado por ellos, se forma aislado del mundo moderno para luego desaparecer en el olvido. La soledad es una condena y no suele dar segundas oportunidades, por algo el escritor concluyó su novela diciendo: “porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tienen una segunda oportunidad sobre la tierra”

El otro día un amigo me decía: “chico, te tienes que ir un viernes de putas y se te van todos los males”, yo le miré con gesto circunspecto y de manera comedida, seria e impasible me di la vuelta, agarré a mi puta… soledad y le dije que ‘de putas ando bien servido’. Ni que decir tiene que ni se enteró.

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