Time after time-Eva Cassidy

Cuántas veces perdemos el tiempo en discusiones por el mero hecho de hacer ejercicios intelectuales más que por la auténtica convicción de los extremos que defendemos. Esto es insensato, al menos, es absurdo pero aún siendo insensato y absurdo lo hacemos, discutimos sobre aquello de lo que no entendemos y nos quedamos tan ‘panchos’, con un desahogo en el cuerpo que parece que nos hemos liberado de un estrés sobrevenido, en fin, que todos, en mayor o menor grado, hemos pecado de “vanidosos”  y ¡con lo bonito que es tener la boca cerrada!, ya lo dice el dicho, “en boca cerrada no entran moscas” y cuando por imprudentes, por temerarios, por pretenciosos y en muchos casos, por soberbios, nos abandonamos a la eterna discusión del ¡tengo más razón que un santo!, terminamos por no aprender, por no evolucionar y todo porque no sabemos escuchar, solo sabemos hablar, ¡qué digo hablar!, ¡gritar!, gritar como energúmenos si percibimos que con solo hablar no basta para hacernos oír, sin darnos cuenta que nuestros interlocutores suelen aturdirse con tanto estruendo y que, en todo caso, nos dan la razón, asienten con un leve movimiento de cabeza, porque su neurona ha quedado en stand by con tanto griterío y pasan olímpicamente de seguir en tan absurda diatriba.

Aprendiendo y aprendiendo, porque por algo el cumplir años tiene sus ventajas, he ido perdiendo el recuerdo del sabor de las moscas, pero qué bello es el silencio y sobre todo, ¡cuánto se aprende!…, ya lo dijo el sabio: …., que, ¿qué dijo el sabio?, nada, se quedó en silencio, ¡coño!, por algo era sabio.

Hoy, en mis Domingos musicales, una canción que en la voz de Eva Cassidy resulta especial, gana enteros, es sencillamente maravillosa, se titula “Time after time” y me la guardo en mi hatillo de viajero infatigable para mi continuo regreso a Ítaca, en la esperanza de que un día “una y otra vez”, aunque me caiga en medio del silencio alguien me levante para continuar, y en el deseo de expresar que si ese alguien se siente perdido, pueda buscarme porque siempre me encontrará.

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