No piense en la crisis, piense en Sara Carbonero

Los de siempre en el origen de la crisis económica

Para combatir a la crisis, y no hablo de una señora fortachona y peligrosa, los Estados tuvieron que endeudarse a causa del rescate a las entidades financieras.

Según he estado leyendo en algunos artículos y tomando nota de unos datos significativos, España creó, entre otras cosas, un fondo para comprar lo que se conoce como activos bancarios considerados como no tóxicos, aproximadamente 50.000 millones de  €, calderilla que se dice.

Otra de las medidas que aprobó fue el fondo para sufragar los costes en las intervenciones de las cajas de ahorros y para “ayudar”, ¡manda huevos”, en sus fusiones, total unos 99.000 millones de € más, para unos cafelitos y poco más.

Así, a bote pronto y con la aprobación de las egregias instituciones como el FMI, la Comisión Europea, el Banco Mundial, el Banco de España y alguna más que se me escapa, España ha gastado/invertido 149.000 millones de € en rescatar al sistema financiero que si los comparamos con los 2.300 millones de € del cheque bebé y el ahorro de 1.400 millones de € que supone la congelación de las pensiones, podemos hacernos una idea de la terrible tomadura de pelo a los ciudadanos de este país.

Para poder ayudar al sistema financiero, causante de la crisis actual, España tuvo que emitir deuda pública, dejando sus arcas en números rojos. Gracias a esto y tras dos años de crisis, los bancos españoles viven estupendamente, ganan dinero y vuelven a realizar los mismos negocios que en otros tiempos llevaron al país a la ruina.

Y ¿cómo se arregla esto?, sencillo, quitando dinero y derechos a los trabajadores o asalariados. Se empieza subiendo los impuestos indirectos que son aquellos que se centran en el consumo y que no respeta la capacidad económica de las personas. El I.V.A., el tabaco, las gasolinas, etc, han sufrido un incremento impositivo que toca las narices a todo el mundo, pero especialmente a aquellos de rentas medias, bajas y no digamos las precarias.

Sin embargo y con toda la cara del mundo se ha bajado el impuesto de sociedades por el que las Empresas contribuyen al Estado, se ha eliminado el impuesto sobre el Patrimonio, impuesto que tocaba las narices exclusivamente a los ricos, se mantiene el tributo del 1% sobre las famosas SICAV, sociedades de inversión de las grandes fortunas que comparadas al 43% de IRPF de asalariados con sueldos elevados, parece más una burla que otra cosa. Como siempre, un lavado de cara frente a la maniatada y dirigida “desopinión pública”.

Si a esta desvergüenza unimos que los verdaderamente ricos casi no pagan impuestos porque tienen sus fortunas en paraísos fiscales, la tomadura de pelo ya es de dimensiones estratosféricas. Se estima que la pérdida anual de recaudación fiscal en esos paraísos fiscales suponen unos 250.000 millones de $ aproximadamente.

Resumiendo, el sector “privado” financiero especula con las hipotecas “subprime” y todo ello sin casi pagar impuestos al fisco, finalmente el sistema de tanto especular se rompe en mil pedazos y se recurre al Tesoro “Público” para que los rescaten. Una vez rescatados presionan a los Estados exhaustos por el esfuerzo económico a que hagan ajustes dirigidos siempre a recortar lo que se conoce como el Estado del Bienestar, se bajan los sueldos de los empleados públicos, se congelan las pensiones, se eliminan las famosas “discriminaciones positivas”, o dicho de otra forma, ayudas a sectores más necesitados de la población y se culmina con una reforma laboral en la que, entre otras cosas se abarata el despido a 20 días por año a los trabajadores fijos solo con alegar motivos económicos. Se da al empresario mayor poder para modificar jornadas, vacaciones e igualmente la capacidad de descuelgue de los convenios colectivos por lo que se pueden pasar por la entrepierna las subidas salariales pactadas y cualquier aspecto pactado en convenios sectoriales o de centros.

No piense en la Crisis, piense en Sara Carbonero

Y ¿cuál es el colmo de todo esto? Pues que un sector muy grande de la población se cree culpable de los desmanes de unos pocos y acepta sin ningún tipo de lucha los recortes y abusos de los poderosos.

Después de escribir esto se me quitan las ganas de todo, la desvergüenza es tan grande y la pasividad de las personas tan absoluta que tengo la sensación que nos adentramos en una de las épocas más oscuras y problemáticas de los tiempos modernos.

Ahora entiendo por qué ha habido esta crisis, y que no me vengan con que son cíclicas dentro del mercado capitalista, no, era una cuestión de multiplicar beneficios con el objetivo de que cuando la  burbuja explotara se recurriera al sector público para que a este no le quedara más remedio que aplastar un poco más a los ciudadanos.

¡Ala!, a ver el mundial, operación triunfo, Sálvame de Luxe y a la Sara Carbonero, al menos esta última alegra la vista. Sara, por favor, continúa iluminando nuestros tristes y arruinados corazones, la crisis es menos crisis cuando sales por la Tele… ¡Qué país!

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