El valor del trabajo sigue cayendo (La Reforma Laboral)

Pocos días después de aprobarse el Real Decreto de la Reforma Laboral, los empresarios se reunieron bajo el eslogan “Las nuevas reglas del juego”. El título invita a la preocupación de los trabajadores, si ya los empresarios tenían la sartén por el mango, ahora tienen la sartén y los huevos de los trabajadores asidos con fuerza y de lleno, lo del mango, en fin, evitaremos suspicacias.

Pero ¿es tan mala la Reforma Laboral? El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, afirma que está pensada para facilitar la contratación, para ayudar a las empresas en la creación de empleo, pero esto nos recuerda al razonamiento tantas veces despreciado por aquellos que tienen un mínimo de sentido común, utilizado por las grandes superpotencias militares que esgrimían la necesidad de “armarse para la paz”. En fin, con argumentos tan baladíes a uno se le cae “el mango” al suelo.

La nueva reforma laboral establece que para despedir a un trabajador solo es necesario que se produzcan elementos calificados como “mínimamente razonables” para que sea legal el despido. ¿Mínimamente razonables?, sí, este término alejado años luz de cualquier terminología jurídica facilita la discrecionalidad del empresario. Si este, como siempre, considera que su Empresa mejora “mínima y razonablemente” sus resultados u operatividad despidiendo a una persona, este despido se convierte en despido objetivo, lo que conlleva una indemnización de 20 días por año. Es decir, y dicho con claridad, el despido improcedente, sí, el de 45 días por año, pasará a ser parte de la historia.

Es muy sencillo, si la Empresa presenta un documento por el cual un cliente o proveedor de la misma advierte que va a bajar su relación comercial con la Empresa, esto es razón suficiente para iniciar un proceso de despido individual o colectivo. El juez considerará que la situación es “mínimamente razonable”. ¿Se puede facilitar más el despido?

La respuesta es Sí, porque ahora existe la modalidad del “despido preventivo”, algo así como, “oiga usted, me temo que el año que viene voy a vender menos, tengo que despedir para estar preparado ante tal eventualidad”. El juez autorizará sin más datos ni pruebas periciales el despido, el razonamiento es “mínimamente razonable”.

Resumiendo, ahora cualquier despido puede ser una causa objetiva por lo que un trabajador, tenga la antigüedad que tenga, queda a expensas de la mano avariciosa del empresario.

Se pretende fomentar la contratación indefinida, procurando que la temporalidad baje porcentualmente ya que en España es escandalosamente alta. ¿Se va a conseguir?, no, porque ahora el Empresario puede contratar hasta cuatro años con contratos temporales y después o despide o sustituye con un trabajador nuevo y más barato. ¿Qué ha conseguido la reforma? Que al empresario, echando mano del FOGASA (fondo de garantía salarial) le cueste lo mismo despedir a un trabajador indefinido que a uno temporal. Si yo fuera empresario estaría “la mar de contento”,  que lo están.

Con la que está cayendoY ya no es solo la pérdida de jurisdicción judicial sino la pérdida de protección mediante los convenios colectivos, especialmente los sectoriales, de los que se puede descolgar la Empresa con alegaciones “mínimamente razonables”, promoviendo esta reforma los acuerdos particulares o de centro y aprovechando así para que la fuerza sindical quede reducida a la mínima expresión. Si los sindicatos son tan malos ¿Por qué este empeño en seguir debilitándolos?, cuanto menos curioso.

¿Se puede ser más perverso en esta Reforma?, pues si, aún más, hasta el punto que las empresas de servicios tienen un nuevo mercado legalmente más abierto. La externalización ahora va a estar a la orden del día puesto que si eliminar un departamento y externalizarlo supone una mejora, la alegación es objetiva y por lo tanto el despido de un colectivo se producirá con total facilidad. Esto es promover el trabajo basura.

Y si entramos al sector público en el cual las famosas ETT’s han recibido una porción del pastel laboral, ¿qué más se puede pedir a un gobierno progre?

La Reforma Laboral es al empleo lo que las armas nucleares a la paz. ¡Que dios nos pille confesados!, bueno, dios o Iker Casillas. Y todavía dudamos de hacer huelga… ¡vida esta!

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