Etapas

Etapas

Hace unos días hablaba con un amigo con el que me llevo especialmente bien en muchos aspectos, es de esos tipos con los que es imposible no tener una conversación interesante a poco que te lo propongas. Me comentaba que cierto proyecto en el que lleva envuelto casi dos años le tiene ya un poco ‘quemado’, como se dice en muchos momentos de la vida, “es una etapa” más  y como tal ya se acabó.

Me temo que la vida es un continuo cerrar etapas, que de alguna forma es como estar cerrando puertas de habitaciones a las que no volveremos a entrar salvo con algún pasajero recuerdo.

Puede ser que durante un tiempo lo que más nos guste sea asistir a conciertos, conocer todas las rutas montañeras posibles en tu entorno, escribir un libro, poesías, pintar al óleo, etc. pero luego el tiempo va colocando esos accesorios de la vida en su lugar, muchas veces en el baúl de las experiencias pasadas. Nos enriquecieron o simplemente nos decepcionaron pero finalmente la etapa se acabó y cerramos una puerta.

Y no son solo las aficiones y las inquietudes aquellas que pasan, también son las personas, aquel amigo con el que ya no ‘conectas’, aquella chica que te atraía y que ahora no te hace sentir nada especial salvo algún que otro ‘estiramiento’ muscular del que no daré detalles. Tu pareja, con la que has compartido tantas cosas, posiblemente hasta hijos, después de un tiempo, sin saber muy bien por qué, encuentras razones mil que un tiempo atrás no habrían valido para nada y que ahora resultan de lo más coherentes para que esa persona suponga una etapa superada.

Y cerramos la puerta y nos auto-convencemos o ni siquiera hace falta que justifiquemos nada, nuestro corazón no está motivado, las iniciativas, la creatividad, la espontaneidad, la chispa, no sé, la conexión de los espíritus, se quedaron en alguna esquina y cuando algo no sale del corazón es entonces cuando una etapa de nuestra vida sabemos que está superada, o tristemente olvidada.

¿Podemos hacer algo por evitarlo?, es más ¿merece la pena evitarlo?, quizás no, la vida es una corriente de agua constante, imparable y para qué pararla, para qué forzar situaciones, se trata de vivir, de recorrer caminos, de vivir experiencias, de atravesar ríos y montañas, de quemar etapas y una vez superadas, no mirar atrás, tan solo para coger carrerilla y nunca desechando de nuestro equipaje aquello que nos enseñó y que contribuyó a hacer de nosotros lo que somos.

No sé, quizás esté equivocado o quizás no, es igual, este post ya no me motiva, ¿será una etapa superada?, más bien creo que ya no tengo mucho que decir así que voy acabando que me enrollo.

Anuncios