Sobre la Huelga General o la triste historia de “Los otros”

La historia de los otros

Me temo que no me entero de nada, debe ser que estoy en babia (provincia de León) porque después de los hechos acaecidos esta semana en España con la convocatoria de la Huelga General encuentro que todos hablan más del partido del Atleti, del concierto de U2, del “positivo” (yo lo llamaría negativo) de Contador o de cualquier otra cosa menos de lo que creo es terriblemente preocupante, el sablazo en las condiciones laborales que nos ha metido este gobierno.

Lo sé, tampoco hay que dramatizar, al fin y al cabo poco o nada podemos remediar, pero, ¿es esto cierto?. Las huelgas en España sí han conseguido logros sociales y esto hay que decirlo MUY ALTO, sobre todo para aquellos trabajadores que no lo saben.

El diputado por el PSOE y anterior Secretario General de CC.OO, Antonio Gutierrez, recordó hace pocos días en la radio cómo el hecho de tener cobertura universal en la Seguridad Social fue un logro conseguido a consecuencia de la Huelga de 1984. La única manera que tenemos los trabajadores de expresar nuestro descontento es mediante manifestaciones, recogidas de firmas y huelgas. La derecha española lo sabe y también sabe que debilitando a los sindicatos, debilitan a los trabajadores y pueden legislar a su antojo sin prácticamente una oposición social organizada.

En esta Huelga General lo que más me ha entristecido no ha sido la baja participación, no ha sido tan poco el miedo de los trabajadores, tan lícito como arraigado en una clase trabajadora diezmada por la crisis galopante, tampoco ha sido el esperado comportamiento tendencioso de los medios de comunicación, lo que realmente me ha entristecido es escuchar a los trabajadores que no han hecho huelga sus palabras de mofa y de cierta alegría por haber estado del lado correcto. Al no participar sentían que no habían perdido.

A una compañera, representante no afiliado del Comité de Empresa de mi Compañía y que no había participado de la Huelga le pregunté: “¿a ti te hubiese gustado que la Huelga hubiese triunfado y por lo tanto se aboliese la ley de la Reforma Laboral”, Sí, me contestó, a lo que respondí: “No tengo nada más que decir señoría”. Como siempre, esperando que otros luchen por nuestros derechos, es la triste historia de “Los otros”.

Hubiese hecho un post más largo, hablando de los piquetes, del derecho al trabajo, del derecho a la huelga, de las conquistas sindicales y del miedo, del miedo atroz y enorme que como piquetes en la sombra, provocan los empresarios ante sus trabajadores para que no se atrevan a hacer una huelga, y de eso nadie habla.

Pero, lo dicho, hoy no tengo nada más que decir señoría, bueno sí, solo una cosa: Si alguna vez tengo un hijo al menos podré decirle que aporté mi granito de arena por sus derechos. Quizás algún día comprendamos que mereció la pena.

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