Abstención, ¡No gracias!

 

¿Votar o abstenerse?

 

Es el mismo perro pero con distinto collar y la verdad es que no les falta razón, los políticos son tan decepcionantes, están tan condicionados y prisioneros de los poderes de hecho, que parece que resulta indiferente votar a uno o a otro. El capitalismo identificado por las grandes multinacionales y las aún más grandes corporaciones financieras son las que toman las grandes decisiones y el margen de maniobra parece cada vez más escaso en una clase política, si no vendida, al menos sí rendida ante los grandes desafíos.

Pero no todos son tan iguales. Esa afirmación es tan simple como facilona y por si alguno aún no se ha dado cuenta y aún a pesar de las muchas decepciones que han supuesto los primeros tiempos de Obama, ¿alguien se imagina qué sería ahora del mundo con Sarah Palin al frente de Estados Unidos?. Dicho de otra manera, los matices, las pequeñas cosas son muy importantes, aunque todos hubiésemos esperado una revolución más profunda y valiente a este endomoniado sistema que nos domina. A Oliver Stone, reputado Director de cine y progresista de izquierdas en U.S.A., con todo lo que esto conlleva, le preguntaron si no le había decepcionado Obama. Dijo que sí, pero que no había opción, era él o Sarah Palin y ante eso no hay color.

Tras la decepcionante política del PSOE en España, todos aquellos que nos consideramos de izquierdas no podemos caer en el desencanto y en el peligroso pasotismo que tantas veces ha resultado tan rentable a la derecha española. La abstención es un voto al contrario, y cuando digo “contrario” no hablo de enemigo, no creo en las dos Españas, hablo del opuesto en ideología, me refiero a aquellos que aún hubiesen hecho más dura y sangrante la Reforma Laboral, aquellos que hubiesen dado todo el poder a los Empresarios y a los Bancos en una economía ya de por sí, dominada por ellos.

Los derechos sociales son logros de la Izquierda, pocos o muchos, pero son progresos conseguidos a través de los libre pensadores que creen más en la libertad del individuo que en el dogmatismo casi militar de los votantes de derechas.

En las próximas elecciones no pienso abstenerme, ahora es todavía más importante votar. Votaré más hacia la izquierda porque siento que no me puedo quedar callado y que mis ideales, por muy pisoteados que estén, bien valen ese esfuerzo. Como si de un virus informático se tratara tenemos que meternos en el sistema hasta llegar al centro de su memoria y terminar por destruirla para crear un mundo más justo, solidario y sostenible.

Para algunos votar es  “alimentar el sistema”, pero sea este el sistema o no, solo podemos romperlo desde dentro, teniendo criterio, siendo honestos y activos. No hay que rendirse.

Abstención, ¡No gracias!

Anuncios