Viviendo, que es gerundio

 

Viviendo, que es gerundio

 

Varias semanas atrás estuve en un concierto en la taberna de mi amigo. Era un concierto “introspectivo”, tal y como lo definió el cantante. Las canciones, todas originales, se basaban en el desamor, la esperanza, el paso del tiempo, en definitiva, todos esos temas que pasen los años que pasen terminan siendo redundantes e imprescindibles en cualquier tertulia. El autor, un chaval de 25 años, con buenas canciones y una voz interesante para el tipo de música que estila, tipo Carlos Goñi, M-clan, etc.

Me hizo pensar que, efectivamente, el tiempo pasa pero los que vienen por detrás vuelven a plantear los mismos temas, vuelven a sufrir los mismos sufrimientos por los que hemos pasado y en muchos casos, su visión no aporta nada especialmente nuevo, en todo caso, nos recuerdan que con su juventud, todavía tienen la “bendita” ignorancia de creer que todo es posible, que si queremos podemos, que nuestra vida no tiene por qué ser gris, que si tenemos un sueño hemos de perseguirlo, porque lo conseguiremos.

Y ahí es donde te das cuenta del pequeño gran cambio, del matiz que diferencia a unas generaciones de otras y no, no es tener alguna cana o alguna arruga, eso no es al menos lo importante, lo que realmente nos diferencia es el haber soñado vez tras vez y haber despertado sin nada en las manos, es haber peleado contra la marea para terminar muriendo ahogado en la orilla, es haber luchado y en ocasiones haber perdido. Pero refresca escucharlo de nuevo porque aunque la mayoría de los jóvenes de hoy no lo sepan, muchos de mi generación continuamos con los mismos sueños e ilusiones que antaño. La piel puede arrugarse, el cuerpo puede reblandecerse, el corazón puede dudar pero los sueños no se olvidan por muy imposibles que ya nos parezcan.

Es curioso, pero creo que siempre hay algo que permanece en alerta en nuestro interior por si la vida nos vuelve a dar otra oportunidad, lo importante es ir superando etapas y tener la visión clara para que, llegado el caso, tomar el último tren a la felicidad.

¡Qué corta es la vida coño!, no da tiempo a aprender, ni a comprender cuando ya adivinas el camino que nos queda por recorrer. No obstante hay que llenarlo de nuevos contenidos, hay que recorrerlo hasta el kilómetro más lejano posible, hay que vivir, porque en cuestión de oportunidades, nuestra vida es la única oportunidad y nadie puede aprovecharla por nosotros. Creo que no podemos estar inundados de miedos que paralicen nuestras intenciones, no podemos esperar que algo ocurra sin intentar provocarlo, porque al final descubres que de tanto esperar simplemente la vida ha pasado. Mientras tanto esta puta vida nos deparará sorpresas, es inevitable, ya lo expresó el amigo Lennon, cuando dijo: “La vida es aquello que nos sucede mientras la planeamos”

Por eso, no sueño mi vida e intento vivir mis sueños y ahí estamos, viviendo, que es gerundio.

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