Solo o en pareja

 

Solo o en pareja

 

Vivir en pareja es todo un arte y un reto, ¿nunca lo has probado?, en fin, no sé si decirte aquello de “a qué estás esperando” o más bien dejar escapar una sonrisa de complicidad, y con la mueca aún en la cara, invitarte a unas cervezas.

En la soledad de tus dominios, seas hombre o mujer, caminas a tu antojo, si quieres en calzoncillos, o completamente en pelotas (versión braga o tanga para “ellas”). No hay pudor, ni vergüenza y si la tripa está sobredimensionada por ‘póngame unas cervezas de más’, la exhibimos con absoluta despreocupación.

Ese vaso lleva dos semanas en el mismo lugar, el polvo se adueñó de sus brillos y la Coca Cola quedó fosilizada en el fondo del mismo, ¿y qué?, nada, el mundo gira, el sol sale todas las mañanas, excepto cuando es sábado y has planeado una ruta montañera.

No digo yo que vivir solo sea el estado natural por excelencia, que no, que incluso va a ser que no, pero ¡oye tú!, que tampoco es tan duro.

Ayer llegó un amigo a casa porque está emperrado que demos un ¿concierto? en su bar, es decir, una guitarra acústica y nada más, porque está por ver si tendremos amplificata, micrófono y lo que se llama, ambiente en condiciones, pero es igual, mi casa estaba hecha un adefesio y cuando estaba subiendo por las escaleras opté por adecentar mi cueva. En dos minutos el “adecentamiento” es mínimo, raquítico, pero cada uno hace lo que puede, al menos tuve conciencia del estado de la cueva y eso ya es mucho dadas mis circunstancias.

Si en lugar de entrar mi amigo entrara mi ex, las miradas se hubiesen clavado como dagas de acero en el corazón y posiblemente la sangre aún fluiría por los rincones.

No obstante si vives en pareja tampoco se trata de ser un cerdo, ni de ceder en todas las pretensiones de limpieza de tu par, que no, que las cosas se hacen por acuerdo y que nuestras “maneras” no pueden ser escondidas más allá de dos o tres años, al final aparecen. Hay que matizarse pero nunca esconder lo que somos. Convivir no debe significar la renuncia absoluta a nosotros mismos, si es así, la relación cruje. En mi modesta opinión, hacen falta muchas cosas para el éxito de la pareja, saber compartir, amarse, buen sexo, cierta organización, espacios propios, etc, pero uno de los aspectos fundamentales es “El respeto”, si este se pierde, la pareja ha muerto.

Se trata de tener un “ten con ten”, algo de moderación en nuestros hábitos, y de tolerancia en los de nuestra pareja, solo así el amor no se verá afectado por la cruda realidad de unos calzoncillos en el suelo de la habitación, una bragas en el bidé, del constante runruneo de “Gran Hermano” en la TV del salón, o del puto partido de fútbol de todos los sábados, aunque, a decir verdad, ni a mí me gusta el fútbol en TV ni a mis ex les gustó la bazofia de Gran Hermano, huelga decir que nunca llegaron los calzoncillos al río, o la sangre, da igual.

En fin, hay más aspectos, pero vivo solo, no me fascina, aunque procuro ver su lado positivo. Mañana me pondré triste, ‘echaré de menos’, y entre las cuatro paredes hablaré con la soledad, que es como estar loco, y me diré aquello de ‘pues tampoco estás tan mal’ y a otra cosa maripuri.

Anuncios