Sobre divagar y ser feliz

 

Divagar y ser feliz

 

Leía este domingo pasado un artículo breve pero con una reflexión interesante, “las mentes que divagan son más infelices”. Básicamente la afirmación, consecuencia de un estudio científico hecho por psicólogos, afirmaba que cuando nuestra mente está pensando en otras cosas en lugar de lo que estamos haciendo, somos infelices. ¡Claro!, si estamos alejados de la realidad constantemente es porque muy probablemente, aquello que estamos haciendo no nos interesa lo más mínimo o simplemente porque no nos seduce.

Con esa afirmación uno podría deducir que hay muchísimas personas infelices en el mundo. Y ¿qué es la felicidad?, ¿realizar nuestros sueños?, ¿sentirnos plenos?, ¿estar enamorado?, no sé, es probable que la felicidad sea el compendio de estas cosas y algunas más pero no cabe duda que cuando tenemos que realizar algo que no nos gusta la felicidad salta en pedazos. Creo que las personas que han conseguido hacer de aquellas actividades que les gustan el centro de labor en sus vidas tienen una pequeña gran porción de la felicidad conseguida.

No obstante la felicidad plena no existe, no puede existir, hay demasiadas cosas que no dependen siquiera de nosotros mismos y como las liebres en el campo, saltan y sorprenden cuando menos lo esperas.

Me dicen que pienso demasiado y es verdad, y mientras pienso no me centro en lo que hago, mi mente siempre está volando al otro lado del mundo, a la siguiente cima, a la próxima esquina, siempre esperando y nunca entendiendo lo que me encuentro, pero la vida es un milagro, como el amor, y aunque no entiendo el mundo que me rodea la vida merece la pena, solo por eso divago para arañar un trocito de felicidad, aunque me repita ‘cienes y cienes’ de veces que hay que centrarse y dejar de soñar para no perderse en los brillos de la felicidad soñada.

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