La vida sigue igual

No, no es la canción de Julio Iglesias que tanto enamoró a nuestras madres, aunque a la mía ver al susodicho le suponía casi un dolor de muelas. No, me refiero al hecho de que las cosas no cambian, al menos las esenciales, siguen siendo las mismas.

Esto es como cuando después de un verano de excesos, como todos los años, terminas apuntándote al gimnasio y te perjuras que vas a aprender inglés y a tocar la guitarra, al final, ni una cosa ni otra. Dicho de otra manera, “estamos en lo de siempre”, nada cambia.

Y con respecto al mundo, ¿Quienes mandan?, los mismos, sí, las hordas neoliberales que dominan los mercados, es decir, los grandes bancos nacionales,  internacionales y todas esas instituciones inventadas por los poderosos para dictar cómo debe ir el mundo para su propio beneficio.

Tampoco cambiamos nosotros, seguimos como borregos los designios de los poderosos. La prueba la tenemos en Catalunya, las izquierdas lo hacen mal, pues premiamos a la derecha que ha sido la que con su ideario político-económico nos ha llevado a una crisis de consecuencias incalculables.

Y así vez tras vez, año tras año, sin visos de encontrar algo que de un giro drástico a un mundo que se tambalea.

Nos estamos cargando el planeta, las sociedades cada vez son más radicales, más separadas, más violentas, los seres humanos vivimos con miedo o con despreocupación del prójimo. Solo manda el dinero, como siempre mandó, y visto cómo va el sentido de las cosas, seguirá mandando por mucho tiempo.

Hace 20 años una empresa absorbió otra y me quedé sin trabajo, durante todo este tiempo me ha pasado otras tres veces más, hoy estoy en la misma tesitura. ¿Qué ha cambiado?, que soy más viejo, que tengo menos oportunidades, por lo demás todo sigue igual.

Pero algo me sobrecoge. Las sociedades están desbordadas, la voracidad de los mercados está destruyendo el estado del bienestar en toda Europa, provocando la caída de Países para saciar la voracidad de unos especuladores miserables. La tensión va en aumento y cuando nos ponen contra la espada y la pared, normalmente la reacción termina siendo violenta. Ya pasó en otras ocasiones y puede que no estemos tan lejos de vivir un drama bélico a nivel mundial. Si esto fuera así no sé si la humanidad tendría otra oportunidad.

Yo como la del chiste, solo quiero huir, aunque no sé muy bien qué dirección tomar, y para colmo el condenado Barça ha vuelto a ganar al Madrid, ¡qué dura es la vida!, en cualquier caso la esperanza es lo último que se pierde, quien sabe si mañana “puede ser un gran día”.


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