Searching, loading and living a new year

Happy New Year

Amigos y ciudadanos, compañeros y compañeras, miembros y “miembras”, Señor Presidente:

Confieso que le he cogido gustillo a esto de saludar a mis queridos y queridas en estos días tan señalados mediante este tipo de epístolas seculares, y enfatizo el término “secular” porque yo de religioso tengo lo mismo que la Esteban de culta o Butragueño de culé, nada de nada. Teniendo en cuenta que estas fiestas son originarias de un visionario en la unificación y movilización de masas para un mismo fin, un tal Constantino, y que tienen que ver con Cristo lo que un pepino con una albóndiga, el sentido religioso navideño digamos que no me produce ningún trance espiritual relevante por lo que perdonarme por no enviaros el tradicional Power Point o la fotito animada con estrellitas parpadeantes y nieve virtual.

Un año más, pero no un año cualquiera, en este año se han producido hechos personales y también generales que han hecho de 2010 un año para “mear y no echar gota”.  En el 2010 he retomado el vuelo, saliendo de mi particular y profunda crisis existencial y de salud para impregnarme de lleno en la “puta crisis económica” que nos tiene a casi todos entre la incertidumbre  y el desasosiego, aunque mirando lo que hacen algunos capullos banqueros y mercaderes, toca mucho las pelotas ver cómo sus beneficios se incrementan mientras millones de seres humanos las pasan canutas para llegar a final de mes, si llegan.

Un año donde hemos conseguido batir algún récord, como bajar en 2 segundos, -de ocho a seis-, el tiempo en que tarda un niño en morir por causas relacionadas con el hambre. Un año en el que batimos registros en paro, pasotismo y desunión ciudadana, un año más donde los lugares en el mundo que han sufrido desastres naturales han sido abandonados por los poderosos mercados, Haití por ejemplo. Pero no todo van a ser malas noticias internacionales, ¡que no hombre que no!, que también podemos presumir de malas noticias nacionales como el incremento del paro, la Reforma Laboral, Rajoy, Curry Valenzuela, Intereconomía o que el equipo de fútbol que ‘representa la épica que guía a los pueblos sometidos hacia la libertad’ (Laporta dixi) continúa jugando como la naranja mecánica (soy merengón, ¡qué le vamos a hacer!).

En fin, bueno “¡Al loro!, que no estamos tan mal”… (el “mal’ con “l” catalana)

La situación familiar tampoco ha sido la óptima, como algunos sabéis mi padre está enfermo y su enfermedad es a veces simpática, en otras ocasiones desesperante, pero siempre desgarradora. Poco a poco va perdiendo su identidad y eso es un hecho que termina maltratando el ánimo.

Afortunadamente para mi salud mental, no disfruto de una gran memoria, es más, tengo la sana tendencia a olvidar los malos momentos y solo quedarme con la sensación de amargura sin saber muy bien por qué. No obstante y por encima de todo, la mejor noticia, además de que somos campeones del mundo de fútbol y del beso de Iker a mi idolatrada Sara Carbonero, es que estáis ahí, que continuáis siendo parte de mi tránsito intestinal, perdón, quería decir existencial, y que en mucho, poco o casi nada, de alguna manera formáis parte de esta vida que es la mía y de nadie más, que visto como va todo, la vida es de lo poco que nos va quedando.

También ha sido un año con experiencias vitales importantes, como participar en la Huelga General, salir en televisión, hacer de camarero, jugar al mus dignamente, cantar ante un público de amigos y desconocidos sufridores en un par de bares de la Sierra de Madrid, hacer de figurante en una peli estando 11 horas en un rodaje quedándome dormido mientras lanzaba un ronquido laxo pero molesto y pertenecer al equipo de producción del nuevo corto de un buen amigo que verá la luz el próximo mes de Abril. También de encontrar alguna nueva amistad, entre ellas mis queridos amigos de Comisiones con los que he podido compartir curso, comidas, cenas, cantos regionales y exaltación de la amistad. Igualmente de engrasar alguna amistad oxidada con el paso del tiempo, de conocer chicas que hablan de pedos, así, sin venir a cuento, ¡lo juro!, es absolutamente cierto; de recuperar sensaciones positivas, de poner en su sitio los recuerdos, especialmente los más duros, de volver a encontrarme más saludable, de continuar escribiendo mis “cosillas”, de no parar de ver embarazos entre amigos, amigas para ser más exacto (algunos insospechados…PPppz), y ser “tío” político inexorablemente, de llorar por las ausencias y de reír por los nuevos proyectos, de querer y no saber y de saber y no querer, de ser tan humano como cualquiera y contradecirme de vez en cuando, de volver a tocar las narices a algunos de vosotros y de vivir más plenamente que antaño.

Y dado que me estoy poniendo pedante, inevitable por otra parte dado mi marcado carácter sensible,  creo que va siendo el momento de acabar este post/felicitación, deseando que en este nuevo año, todos sigáis ahí, en las distancias o en las cercanías que sean oportunas y mejores para todos, pero que sigáis ahí. Si es posible procurando invitarme algún día a comer o a cenar, a salir de copas, a cantar o a cualquier evento lúdico festivo que se tercie, ¡que el espíritu gorrón nunca muera! Que os sobre de todo lo bueno y que escasee lo desagradable y que no os dé ningún vahído tras la lectura de mi particular epístola, hecha desde el cariño y la emoción, y es que dicen que cuando te vas haciendo mayor te conviertes en un…, sí, eso, en un… viejo, bueno, aunque realmente quería decir en un sentimental.

Felices fallas y próspero 1911…, no, sí ya sabía yo que mi memoria no está fina, lo dicho, ¡Aúpa Atleti y muerte al Borbón! Y dale, que no atino, a ver ahora: “Searching, loadind and living a new year”, que es gerundio…, ahora sí.  Happy New Year 2011 Genteeeee


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