Miradas

Los ojos miraron como no queriendo mirar, nerviosos y tan raudos como un simple guiño, vigilaban sin querer ser vistos. Llevaba toda la tarde mirándola y ella a él, era un juego, el juego de mirar y no ser sorprendidos.

Cuando las miradas se cruzaban, con la misma rapidez con la que se miraban, giraban sus pupilas a otro lugar. Llegó la hora de la despedida y él recordó una película en la que el actor se despedía de una mujer y mientras ella caminaba alejándose se decía así mismo: “si se vuelve y me mira es que entonces le intereso”.

La tarde se acababa y llegó el momento de marcharse. Se despidieron y como no queriendo mirar él la buscó  de nuevo viéndola marchar, recordando la escena de la película, y tan rápido y fugaz como fue durante toda la tarde ella se volvió, le miró y le sonrió.

El día terminó pero una historia acababa de comenzar.

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