Algunos criminales andan sueltos

Los criminales andan sueltos y no lo digo por meter miedo, es que es verdad. ¿Te imaginas que el criminal de Noruega, Anders Brievik, siguiera suelto, campando a sus anchas, acudiendo a eventos y siendo saludado con respeto por autoridades de toda índole? ¿Verdad que no?, nadie en su sano juicio le tendería la mano, le saludaría respetuosamente y se haría pis solo por recibir un saludo suyo.
Pues bien, en el mundo en el que vivimos existen criminales que se pasean como si tal cosa, es más, muchos darían lo que fuera por cambiarse por ellos. Son los criminales financieros, también se les conoce como los “inversores privados” o con el nombre de “mercados”.
Creo que en nuestra cultura occidental del casi extinto “estado del bienestar” aún no entendemos el grado de criminalidad de personas que por “avaricia” provocan que millones de personas mueran de hambre, otros millones se queden sin trabajo o estén con la espada de Damocles del paro y que implica que si estás enfermo, incluso en países tan importantes como Estados Unidos, si no tienes dinero, te pudras de tu enfermedad hasta la muerte, y si no, que se lo pregunten a las poderosas aseguradoras americanas que, sin ningún escrúpulo, niegan la atención médica a ciudadanos que no tienen los medios necesarios.

Anders Brievik, el asesino de Noruega

Pero no, estos no son criminales, es más, se nos cae la baba si alguno de esos poderosos se digna a mirarnos, considerándolos como triunfadores, educados, inteligentes y no sé cuántas cosas más. Hoy en el trabajo “discutía” con una compañera sobre este tema, ella me decía que no es lo mismo el que mata a 90 personas que esos “privados multimillonarios” que juegan con la economía del mundo, provocando hambrunas, paro y revueltas sociales. Al final me decía que yo llevaba algo de razón pero para contra argumentar me ponía como ejemplo lo que nosotros hacíamos con los pobres, que en muchas ocasiones les ignorábamos y no les prestábamos ayuda por lo que nosotros éramos los primeros hipócritas y malvados. En fin, el ejemplo era como quien confunde churras con merinas o como hablar de una realidad con distintos niveles de realidad, vamos, la típica conversación de mendrugos que se resume en “¿a dónde vas?, manzanas traigo”.

No obstante y solo por hacer una comparación sencilla: Un criminal como el de Noruega mata sin escrúpulos y sin remordimientos de conciencia, pues bien,  los “mercados” dejan morir de hambre a millones de personas solo con apretar una tecla, por lo que los escrúpulos deben tenerlos en el culo, y lo pueden hacer mientras están en una hamaca tumbados en un hotel lujoso de cualquier isla caribeña. ¿Que si tienen algún trastorno psicológico?, no, que va, son gente hiper mega respetada que incluso apadrina animalitos en sus momentos más dadivosos, es más, de alguno se habla que además les donan herencias a sus mascotas… Y yo sin darle un puto euro a un pobre… ¡seré despiadado!
Yo me quedé helado con la argumentación de mi compañera, es decir, que si no le doy 10 euros a un pobre soy comparable a cualquiera de esos poderosos que tienen tanto dinero que no podrían gastarlo aunque tuviera 1000 vidas para vivir, aquellos que especulan con los alimentos para ganar unos cuantos miles de millones de euros y que provocan que “literalmente” millones de personas se muera de hambre. Pensándolo bien, algo más de diez euros he dado en este año y en años anteriores para poder rescatar a los pobres necesitados bancos y entidades financieras que han quebrado por su gestión burbujeante de economía financiera. Si es que en el fondo soy un sentimental.
En fin, tampoco quiero convencer a nadie, entre otras cosas porque no puedo, que cada cual piense lo que quiera y meta su cabeza donde dios le dio a entender. Yo no soy ningún cúmulo de virtudes y tengo mis dudas y egoísmos como todo el mundo, es más, hoy he visto a un mendigo en la calle y no le he dado ni diez céntimos. Más de uno me criticará por tacaño y poco solidario pero es lógico, soy pobre, aunque no pobre de pedir como diría nuestra ilustradísima Espe, bueno, soy un trabajador del montón y como dice el dicho “tanto tienes tanto vales”, así que mi opinión como mis certezas, tienen el mismo valor que una caca de vaca en medio de un prado, ¡ninguno! Eso sí, si esta opinión la soltara un poderoso multimillonario…, pues eso, tanto tienes, tanto vales.
Vivir para oír, oír para ver y ver para creer…, Un criminal mata a 80 personas, es detenido afortunadamente pero mientras tanto los “respetables” criminales financieros andan sueltos, y ahora llamarme demagogo…, lo que yo te digo, esto pinta feo.
Anuncios