La oscuridad

Cuántas veces nos da miedo la oscuridad. La sombra nos resulta tenebrosa y el sentimiento de soledad se acrecienta aún más si nos sentimos solos, por eso huimos de la oscuridad como evadimos el miedo y de tanto buscar la luz apresuradamente no tenemos la paciencia necesaria para acostumbrar nuestros ojos a sus hermosos colores. Cuando los cierras por largo tiempo, en medio de la noche y los abres, terminas viendo muchas más cosas, hay detalles que pensamos imperceptibles e invisibles por el mero hecho de no tener luz pero allí están y cuando nuestras pupilas se acostumbran y miran, encuentran.

Hace tiempo que perdí el miedo a la oscuridad, puedo ver en medio de ella, incluso puedo llegar a conocer aún más profundamente el fondo de mi corazón. Nunca lo miraba porque me parecía muy oscuro y en ocasiones doloroso,  pero poco a poco fui acostumbrando mi vista a su interior y se iluminó progresivamente, por eso, de día, de noche, en cualquier momento, puedo abrirme paso en medio de lo que antes pensaba como algo lóbrego y solitario y ahora está lleno de formas, incluso de luz, una luz tenue pero suficiente para desentrañarme.

He comprendido que no siempre hace falta ver para poder creer y que en muchas ocasiones cuando crees, terminas viendo. He comprendido lo importante de saber escuchar, de saber escucharme sin limitarme al mero ejercicio de oír. Mirar, escuchar, sentir, oler, son hoy en día palabras con un significado mucho más profundo que se han abierto paso gracias a los suaves reflejos de la luna que iluminaron mi oscuridad. Mis ojos se han acostumbrado y he podido encontrar el verdadero valor de la oscuridad. Cuanto más oscuro puede resultar para otros, en todo mi alrededor, más estrellas discierno desde mi corazón, muchas son fugaces como sueños inalcanzables pero sigo mirando y de tanto acostumbrar mis ojos más estrellas veo y ellas iluminan mi interior. Ahora me voy a dormir, a refugiarme en lo que en otros tiempos era la fría y solitaria oscuridad y que ahora se ha convertido en la habitación iluminada de mis sentimientos.

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