El lío de la vida

No lo tengo muy claro, puede que todo se vaya a la mierda o puede que no, puede que salga definitivamente de mi letargo a modo de hibernación plantígrada o que me haya convertido inexorablemente en un ser esquivo, solitario y un poco mendrugo, pero el caso es que a veces estoy muy cansado y por eso no tengo muy claro qué será de mi.

La vida es demasiado compleja y no porque lo sea por naturaleza sino porque los seres humanos somos cada uno de su padre y de su madre, con nuestras manías, con nuestros prejuicios (estos suelen ser muy problemáticos para las relaciones humanas), con nuestros complejos y con nuestras inseguridades. Y dicho esto no llego a ninguna conclusión diferente que a las que llegaron la mayoría de los que dedican un poco de tiempo a la reflexión, esto es, que todo es muy complejo y mientras nos embarullamos en la complejidad de la vida, el tiempo no pasa, vuela.

Y mientras vuela el mundo se desangra en una crisis, una que se creó y persiste por el interés de unos mercados que están enriqueciéndose a base de empobrecer al mundo. Nuestros líderes son marionetas y mientras nos aplastan y humillan se producen noticias como que en TVE el Consejo de Administración había aprobado la posibilidad de “censurar” las noticias de los consejos de redacción, como si estos ya no estuvieran suficientemente teledirigidos como para que ahora fueran más “influidos”, y encima con la abstención del PSOE y del sindicato CC.OO al cual pertenezco… ¡qué vergüenza! ¡Vaya izquierda!

Leo que un americano, Troy Davis, ha sido ejecutado porque en palabras textuales de un familiar de la víctima “no pudo demostrar que era inocente”, como si el mundo se hubiese olvidado que la ley está para proteger al inocente hasta que no se demuestre que es culpable, ¡el mundo al revés!

Leo que 400 ricos en el mundo, sí, solo 400 personas suman con sus bienes el PIB de un país como Canadá. Que despiden a miles de trabajadores en Grecia, que nos bajan los sueldos, que reducen en la educación con el falaz argumento de que los profesores trabajan 18 horas… ¡qué gran mentira! y que parece que estamos irremisiblemente abocados a una nueva recesión aún más cruel y profunda. 

Y mientras la gente continúa aborregada y narcotizada por las mentiras que relajan sus conciencias, pienso en nombres como Ivana, Nacha, Nel, Alvaro, en alquileres y ventas, en motos y en fines de semana en la montaña y no sé en cuantas más cosas que parecen incoherentes con el mundo que me rodea…, ¿estaré loco o seré un imprudente?, ¿podré con todo o terminará con mi resistencia? Es posible que sea la reacción del superviviente, una reacción instintiva que me lleva a mirar hacia delante pensado en lo más cercano y más próximo, en lo que puedo tocar, ver y oler, quizás porque necesito certezas y no vivir solo de incertidumbres. ¡Qué lío!

Anuncios