Días en blanco y negro

Hay días en los que me encuentro cansado, muy cansado. Son de esos días donde no fluyen las ideas y en los cuales cualquier suceso pasa desapercibido porque nada destaca, el mundo frente a nuestros ojos parece plano, gris, sin reflejos de colores ni de luces, y el ánimo, ni bajo ni alto, se vuelve esquivo refugiándose en pensamientos de inseguridad y desconfianza.

Son esos días en los que te sientes solo, en los que cuando piensas en sus ojos los percibes infinitamente lejanos y sus miradas, a veces atentas, otras furtivas, suben a la memoria como vagos recuerdos, leves pinceladas de un cuadro aún por esbozar.

Los colores no existen aunque los presientes, intentas fijarlos en los objetos y en los pensamientos del alma para resucitar con toda la fuerza posible y seguir vivo, y continuar viviendo.

Hoy pensé en ti, no sé muy bien cómo entenderte ni siquiera sé bien qué encierras en tu corazón pero hoy, has sido tú el único pensamiento que ha coloreado mis miradas y me he refugiado en ti como el único salvavidas del día, el que me sostiene flotando en el mar de la nada, mientras llega la noche como refugio y escondite de mi alma.

Cuando miré al cielo esta mañana no vi el sol pero me esforcé por presentirlo, cuando llegué al refugio de mis sueños una lágrima se perdió entre los diminutos granos de arena de mis recuerdos tan viejos como yo, tan heridos, pero tú fuiste la ola que hoy arrulló mis deseos, llevándose mi lágrima, por eso, hoy te siento, hoy te presiento más cercana, incluso aunque tu sueños estén volando en otras direcciones, en otros sentidos.

Me imagino a tu lado y me siento viejo, te imagino mirando a los lados buscando otro destino, otra persona, otra fuerza más joven que ilumine tu corazón deseoso y fluctuante por despertar el amor dormido. Pero hoy pensé en ti y me refresqué con el recuerdo de la suavidad de tu voz y con la sonrisa feliz de nuestro último momento vivido.

Hoy fue un día de color gris en el que no encontraba el sentido, son días en blanco y negro que en ocasiones me asaltan rompiendo el ritmo de mi corazón, pero hoy me invadió tu imagen sin rostro y busqué en el sueño el color de tus ojos. Hoy quisiera gritar para pedirte auxilio, para que me dieras tu mano y simplemente hablaras conmigo, para buscar en tus ojos una mirada, una luz y tu sonrisa que iluminen, aunque sea tenuemente, mi abrupto y cansado camino.

Hoy me agarré a ti y por ti, aún hoy , siento que estoy vivo.

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