Ser o renunciar a ser

Cuando si expresando lo que sientes, cómo te sientes, la gente se aleja de ti entonces la esencia de ti mismo es la que te aleja de los demás. Si por evitar alejarte de los demás escondes tu ser, la soledad se termina convirtiendo en tu mejor consejera, en tu mejor compañía y en la realidad de tu vida, buena o mala, pero la única.

Ser uno mismo no es fácil y no lo debe ser cuando una gran parte de la sociedad, (no he hecho estadísticas, pero todos coincidimos que esto no es una leyenda urbana) suele esconder su verdadero personalidad para no ser rechazado, para formar parte de un círculo del que deseamos no perder contacto. Es el precio que pagamos por no estar solos, el precio de nuestro ser, la moneda que damos a cambio por huir de la soledad, para no quedar excluidos y ser aceptados dentro de los cánones de comportamiento esperados.

Duele que por esto puedas perder a quienes quieres pero quizás sea engañarse a uno mismo mantenerlos cerca a expensas de tu auténtica realidad. Posiblemente si te conocieran dejarían de quererte, al menos de idealizarte, y comprenderían que finalmente pueden prescindir de ti.

Pero no me cabe la menor duda, es imposible hablar de tal manera que no se pueda ser mal interpretado y creo que cuanto más hablo y escribo, peor lo hago y menos se me entiende, así que esta reflexión acaba aquí, entre la duda y la necesidad de ser yo mismo, de no perder mi identidad aunque esta, finalmente, no resulte del todo atractiva, especialmente para aquellos que quieres.

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