Volátil

Volátil, tan volátil como el silencio, volátil como una mirada, volátil como el viento. Una hoja de papel cayendo lentamente sin temor al precipicio se apaga volátil como los guiños de unos ojos secos.

Se derrama el espíritu impregnándose de un polvo volátil y eterno, capa gruesa que envejece la más fina piel agrietada como tierra seca. Volátil sin saberlo, volátil en silencio.

Un grano de arena que repetido por el misterio de millones de clones, desaparece y aparece en un vuelo incontrolado, sin rumbo ni horizonte, sin destino ni remedio.

Volátil el viento, tu mirada, las voces del pasado que suenan y desaparecen en la inmensidad de pesados recuerdos.

Volátil  la tierra, el agua y el fuego, volátil mi pisada, volátil los sentimientos que de tanto desearlos se apagan por un esforzarse tras el viento.

Volátil, ligero, inestable, pasajero, como un ave que flota en el cielo, entre pesadas nubes, entre ligeros miedos que con el frío se convierten en nieve para caer volátil como el hielo.

Volátil como la imaginación, como la fantasía, volátil como los latidos, como el campo imantado que pierde energía cada vez que atrapa un corazón de hierro fundido.

Etéreo, sutil, aéreo, arquitectura volátil hasta el final del tiempo.

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