¡Ay señor, llévame pronto!

Hoy me he levantado con el cerebro medio congelado, como el clima. Me costaba si quiera pensar y sí, lo sé, eso no es novedad en mí pero hoy ha sido especialmente difícil elaborar un simple pensamiento que no fuera más allá de un “me apetece” o “no sé”

Hacía un frío que pelaba y ya me comienza a cansar tantos días de frío enfundado en capas como un seboso cebollón, pero imagino que como siempre llegará el buen tiempo y luego el calor y volveremos a echar de menos los días de frío, nieve, estufita y mantita frente al televisor viendo una buena película.

Al llegar esta mañana a la oficina todavía rondaba en mi cabeza la manifestación de ayer, fuimos más de lo esperado y menos de lo que deberíamos ser. Cuesta entender que nos estén quitando tantos derechos, que no privilegios, y poco menos que pongamos el culo y compremos la vaselina para que la humillación sea total.

Me fijé mucho si esos jóvenes, sector de la población con casi un 40% de paro, estaba al pie del cañón y nada, había una representación especialmente mayor con el movimiento 15M, pero en el resto la presencia era escasa, aunque me gustó mucho ver “familias completas”, niños incluidos, con sus banderitas caminando pacientemente entre la multitud.

Si los lunes por la mañana la gente en el café comenta la jugada de la última jornada de Liga, hoy no ha sido distinto que en otras ocasiones. ¿Por qué reaccionamos con tanta indiferencia como si nada hubiera pasado? Ni idea, francamente, no sé muy bien qué está ocurriendo, aunque puede ser la confluencia de muchos factores como “el miedo a ser identificado con lo más reaccionario”, “la desidia ante los asuntos comunes”, “la resignación ante los poderosos”, “la comodidad mental que nos invita a no pensar dejándolo en manos de otros”, “los medios de incomunicación” que nos adoctrinan mostrándonos lo que el poder quiere que veamos, “la decepción” ante tanta corrupción y mentira…, ¡vaya!, creo que de tantas posibilidades alguna será la más influyente, si no todas.

Que sin “Gran hermano” por aquí, que si Messi por allá, que si menudo frío, que si mi hija tiene una fiesta de disfraces en el colegio, que si acabo de comenzar una dieta super guay, que si el gym, que si los cheques gourment, que si la madre que nos parió a todos, en definitiva, ni rastro de lo que nos están haciendo desde hace ya casi cuatro años.

Pero me pregunto, ¿qué pasará cuando llegue el momento que no podamos pagar los tratamientos médicos como ya ocurre en Portugal o en Grecia?, ¿qué pensaremos cuando las listas de espera se disparen y nuestra vida corra peligro?, ¿qué haremos si nuestros hijos pasan frío en la escuela porque los servicios públicos no pagan la calefacción?¿qué diremos cuando no podamos viajar ni en verano? ¿o cuando no podamos pagar el máster a nuestro hijo? ¿o ir al gimnasio porque el sueldo no nos llega? ¿Cómo reaccionaremos cuando nos despidan con 20 días alegando que la Empresa “no gana lo suficiente” mientras los directivos se siguen forrando?, ¿cómo reaccionaremos cuando nos contraten por 20 horas y no sepamos nunca cuál es nuestro horario, cobrando poco más de 300 euros? Y mientras tanto leía hoy en el periódico cómo la “troika” o panda de miserables y codiciosos mercaderes, iba a Portugal semanalmente, en sus vuelos de primera, bien trajeados, con sus maletitas y buenos portátiles, para examinar si todo se está haciendo según lo dispuesto y proponer nuevos y más sangrantes recortes. “Cuando las barbas de tu vecino veas mojar…”

A mí me contaron de pequeñito que las leyes y los gobernantes estaban ahí para hacernos felices, al menos eso decía “La Pepa”, pero visto lo visto, bastante es si estos nos permiten seguir vivos sin pagar un nuevo impuesto por consumo de oxigeno o por pedo que sobrepase el límite autorizado.

Hace muchos años que esto y cosas aún más sangrantes, están ocurriendo en países donde comer una vez al día se convierte en un milagro y casi siempre hemos mirado a otro lado, ahora lo tenemos más cerca porque a pesar de los sacrificios que llevamos, ¡nunca es suficiente para los mercados!, pues ahí estamos, de nuevo mirando a otro lado y parece que el saqueo, al igual que la desidia, van para largo.

¡Ay señor, llévame pronto…!

Anuncios