Impecable

Vuelven los tiempos de la represión

Cuando era chaval mi madre me decía que un jersey me quedaba “impecable” cuando este me sentaba como dios la dio a entender a ella, porque lo que era a mí, en fin. Daba igual que fuera grande o estrecho, con rayas, cuadros, lunares o con adornos de skay simulando cuero, eso era lo de menos, era impecable porque a ella le gustaba y punto. Pero ¿quién debería opinar sobre la cuestión? Yo, pobre de mí, que tenía que ir al colegio con lo que a ella le parecía “impecable” y a mí poco menos que un disfraz.

Hoy intercambiaba unos correos con un buen amigo y me decía que visto cómo calificaban la actuación policial en Valencia los propios responsables de la policía, una actuación “impecable” presumían, tuvo que volver a buscar en el diccionario el significado de la expresión, y no es para menos, si la actuación de la policía en Valencia es impecable entonces lo de Bush en Irak fue una acción yo diría que heroica.

Parece que el totalitarismo, la intransigencia ante las críticas y las protestas, se han puesto de moda entre los gobernantes, que visto en dónde nos han metido con esto del saqueo, perdón, con esto de la crisis, se defienden atacando ferozmente.

Si criticamos la condena al juez Garzón de ser una barbaridad que atenta contra todo derecho y se cuestiona la objetividad de los jueces del Supremo, poco menos que nos tachan de anti demócratas, asesinos y miserables, vamos ¡intolerable! según la vocal del Tribunal. Si salen a la calle unos quinceañeros a protestar porque llevan semanas con mantas en su colegio a causa de que no pagan la calefacción, les enviamos a los antidisturbios para liarse a mamporros con diestro y siniestro. Además, solo nos falta echar un vistazo a los medios de comunicación, la mayoría afines a la derecha española, para encontrar comentarios despectivos, xenófobos y de una catadura moral altamente cuestionable.

Si sale la gente a la calle para protestar por la sangrante Reforma Laboral que nos acerca al siglo XIX en lo que a derecho laboral se refiere, los medios del régimen aúllan restando importancia a las manifestaciones, acusándolos de cerveceros, liberados, vagos y parásitos del sistema, así, sin cortarse ni un pelo.

Pues visto lo visto y para estos salvapatrias del PP y sus acólitos, la Democracia de la venganza y de las represiones policiales es una democracia “impecable” y estoy de acuerdo, lo están haciendo sin ninguna imperfección, sin mácula. Si damos hostias las damos bien, impecablemente. Si alguien se mete con Franco y con los corruptos del PP lo sentenciamos con un razonamiento jurídico impecable. Si la miseria, el paro, la precariedad laboral, se instalan en la población, que se instalen de manera absoluta y sin paliativos y si no, que deporten a Laponia como ya exige la CEOE, a quien no quiera vivir así.

El honorable de Mariano Rajoy debe estar contento, en campaña electoral ya lo anunciaba: “hay que hacer las cosas como dios manda”, y ¿cómo las manda dios? “impecables”, pues eso, “háganse”. Si Franco y su alumno Don Manuel, levantaran la cabeza, ¡que “impecablemente” orgullosos estarían!

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