Me siento una ardilla

Hoy es de esos días en los cuales necesito escribir, sé que tengo cosas que desahogar, motivo por el cual existe mi blog, pero no termino de centrarlas correctamente en mi mente. Combino días de desaliento con días de denodado optimismo, días en los que siento ansiedad con días en los cuales vegeto sin sentir ni padecer nada especialmente destacable. ¿Los peores momentos?, cuando todo te da igual y no dominas tus nervios, ¿los mejores? Huelga explicarlo.

Ayer sin ir más lejos tuve que pedir día libre en el trabajo para arreglar los entuertos que mi padre, en su estado de escasa lucidez mental, ha ido haciendo desde que murió mi madre y de los cuales no hemos tenido constancia hasta fechas recientes. Resulta que figura como “empleador” de un ecuatoriano y de un boliviano que han trabajado para él como “empleados del hogar”, ¡tiene cojones la cosa!, seguro que iban con faldita y todo a realizar los quehaceres domésticos de la casa. Basta con decir que todo esto es falso y que entre la oficina de inmigración, la comisaria para la pertinente denuncia y la oficina de la Seguridad Social, estuve toda la mañana percibiendo lo asqueroso y tramposo que es este mundo, comprobé lo miserable de la gente que abusa de personas mayores indefensas para conseguir sus objetivos de manera ilegal y de paso, la frialdad de algún que otro funcionario que en su probable asqueo ante tanta mierda se limita a mirar entre la indiferencia y la desconfianza haciendo lo justito para ayudarte.

Luego te pones a leer las noticias y compruebas una y otra vez la maldad de la gente, de los políticos, de los periodistas sin escrúpulos, de los ciudadanos que estúpidamente nos dejamos manipular y, en fin, que te dan ganas de pillar la primera nave a la Luna y dejar este planeta de mierda.

Leía las perversas declaraciones del demencial Jiménez Losantos sobre la presidenta de la mayoritaria Asociación de víctimas del 11M, Pilar Manjón, y no daba crédito, ¿se puede ser más mezquino?. Ni qué decir tiene que los comentarios del impresentable Pedro J. sobre una persona que HA PERDIDO a su hijo deberían, cuanto menos, llevarle ante un juez.

Luego escuchas a Esperanza Aguirre que todavía sigue diciendo que todos los problemas de España son a consecuencia de Zapatero, obviando que la crisis es mundial, ¡alucino! Pero más grave aún es que nos recortan los derechos laborales y todavía los trabajadores decimos que la culpa es nuestra y que es lo que hay… ¡el mundo al revés!

Si no estás de acuerdo con el mundo que te rodea eres un parásito, un mitinero de barricadas, un fomentador del desorden público y no sé cuántas cosas más y mientras tanto, los problemas reales de la gente quedan en último plano, ¿te desahucian? y te dicen que es una pena pero que los bancos no son una ONG. Peor todavía cuando escuchas a un ciudadano como tú decir que “a saber en qué se habrán gastado los cuartos para no pagar, es que hay mucho cara dura suelto”… ¡válgame el cielo!. No hay calefacción para las escuelas pero sí hay millones de euros para comprar camiones al ejército. Hay que bajar los sueldos a los funcionarios mientras los proyectos urbanísticos han dejado un pufo de miles de millones de euros. Pides justicia social y te dicen que la culpa es del que había antes y que ahora solo toca reformas, para que los mercados nos quieran, pero ¡oiga!, que yo no tengo la culpa de la crisis, yo no inflé ninguna burbuja inmobiliaria, ni falseé las cuentas de mi Empresa, ni he vivido por encima de mis posibilidades, ni me llevé a paraísos fiscales ni un miserable euro, ¿por qué tengo que pagar por algo que no ha dependido de mí?

Y cuando buscas trabajo ¿qué?, toca mucho las narices cuando nos hartamos de decir que no hay trabajo ni debajo de las piedras, que todo está fatal pero lo primero que preguntamos a alguien que lleva en el paro dos años es: “pero, ¿tú estás buscando?”, y le espetamos con toda la tranquilidad del mundo: “el que se mueve algo encuentra”… ¡manda huevos! Parece que necesitamos culpar a la víctima de todo lo que le ocurre.

Confieso que debo ser yo el que está mal ubicado, que mis conceptos de justicia y equidad son erróneos y que por lo tanto soy yo el equivocado. ¡Al paredón conmigo y con todos los que como yo, no entendemos ni aceptamos el mundo de mierda en el que vivimos! Como decía un dibujo que ví el otro día en el muro de Facebook: “los estudios demuestran que a día de hoy una ardilla podría atravesar España de punta a punta saltando de gilipollas en gilipollas”

Me siento ardilla, ¡por supuesto!

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