Sobre los que ladran pero no muerden

¿Se llevará el viento las palabras como dice el dicho popular?, no sé, si así fuera el viento estaría inundado de palabras que de tanto juntarse llegarían a pesar tanto que ni el viento podría con ellas. La tontería se las trae, todo hay que decirlo, ni las palabras pesan como tal, ni el viento las transporta aunque ¡vaya usted a saber!

Dijimos que queríamos ser libres, presumimos de no estar manipulados pero ¡ay amigo!, aquí me parece que las palabras sí se las lleva el viento porque somos como robots manipulados por unos pocos poderosos que implantan sus opiniones en nuestros pensamientos y las repetimos como papagayos borrachos. Gritamos muchos pero todo se queda en palabras, mucho lirile pero poco lerele.

Nos están explotando, nos están quitando nuestros derechos que tantos años costó conquistar y cuando miles de ciudadanos salen a la calle para reivindicar, la mayoría se queda en su casa criticando con las mismas palabras que los poderosos les han implantado como un chip electrónico y que están basadas en la mentira. Cada viernes van y nos recortan un derecho y mira tú por dónde, reaccionamos diciendo que “esto es lo que nos toca ahora y hay que aguantarse”. ¡Madre mía!, si nuestros abuelos levantaran la cabeza y vieran que sus huelgas, sus protestas, sus sacrificios, etc, se están yendo por el desagüe mientras los demás solo sabemos criticar a aquellos que protestan. ¡Vergonzoso es poco!

Todo lo que hacen los políticos afecta a nuestras vidas y ahí vemos a los desahogados de turno presumiendo de ser apolíticos, ¡tócate los cojones!, pasamos de la política cuando esta es la que decide si podemos llegar o no a final de mes, cuando la política es la que interviene en nuestra sanidad, en la educación de nuestros hijos, en el precio de lo que nos va a costar ir a trabajar, si es que tenemos trabajo, en si podremos comer carne o pasta del mercadona todos los putos días de nuestra vida. Es la que afecta y afectará a nuestros hijos y a su futuro y nosotros, ¡vuélvete a tocar los cojones! salimos a la calle para celebrar el ascenso de nuestro equipo pero nos quedamos en casa cuando llega el momento de defender nuestros derechos y nuestro futuro.

Y ¿qué han hecho los políticos? “Lo que han hecho es sabido: una subida de impuestos que prometieron que no harían, la reforma laboral más sangrante para el trabajador de toda la democracia, criminalizar la legítima protesta democrática hasta equiparla en penas con la “kale borroka”, decretar el mayor recorte en Sanidad y Educación que ha sufrido este país, instaurar el repago de medicinas y hasta de sillas de ruedas, expulsar al inmigrante sin papeles del sistema sanitario y dejar que los bancos sigan expulsando cada día a 200 personas de sus casas por impago mientras le regala un total de 80.000 millones de euros a una entidad financiera, Bankia, gestionada por políticos y sindicalistas desde sus Consejos de Administración. Eso es lo que han hecho. Lo que no han hecho es escuchar a la calle ni dar la cara ni explicar ni uno sólo de sus pasos de forma convincente”

Pero ¿no eramos libres?, pero ¿no nos dejábamos manipular bajo ningún concepto?. ¡Ay esas palabras que se lleva el viento! ¿dónde andarán?, me temo que en el desagüe de la vergüenza de una generación de vagos mentales, de aborregados ciudadanos que dejamos que otros, los poderosos, piensen por nosotros para terminar siendo sus “esclavos” engañados, esos que se creen libres porque pueden hacer cuatro cosas mal contadas sin que al Estado le importe una mierda pero que el resto de sus vidas está dominada y usurpada por un poder político y jurídico corrupto y falso.

Eso sí, en las tertulias de bar tenemos la solución para todo, ponemos a parir a todo lo que se menea, sindicatos, 15M, asociaciones por la democracia y la libertad, llamándoles poco menos  vagos e interesados, y nos liamos a decir que aquí lo que hace falta es quemar la calle aunque, eso sí, que la quemen otros, que tenemos fútbol por la tarde y eso, en fin, eso es sagrao.

Aquí me parece que mucho lirili y poco lerele, ¿que no?

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