Cifras, letras y sexo

Existen dos cosas muy importantes en el mundo: una es el sexo, de la otra no me acuerdo

Después de mi último post repleto de padecimiento y mordaz hasta extremos insospechables (un día tonto lo tiene cualquiera) he desviado mi atención al materialismo, a los aspectos cercanos a la belleza, al buen espíritu,  al hedonismo,  la abundancia casi hasta la saciedad de los sentidos,  el orgasmo tántrico y  la crisis…. ¡QUE NOOOOO!, de esto último no, la crisis solo es positiva para el 1% de la población mundial así que hoy no toca.

Confieso que cierta ironía ronda mi cerebro y solo basta recordar mi post anterior para entender la coña que tengo pero no, no voy a hablar de crisis, que no, lo juro, hoy toca lo que toca y lo que toca claramente es abiertamente estimulador, hoy toca hablar de sexo. ¿Sexo?, pero ¿me pasa algo?, ¡que alguien llame a un médico! que el amigo Uly está hablando de sexo! Tranquilos, estoy bien, soy más terrenal de lo que parezco, solo que hay temas que no sé describirlos con la soltura que merecen, ¡maldita educación tardo-franquista!

¿Alguna vez os han preguntado cuál es vuestro número preferido?, para mí ha sido y será el 5, y no por la rima a la que voy a hacer el esfuerzo (cuesta un huevo) de no referirme, sino porque con ese número, siendo muy niño, me tocó un álbum y unos cromos en un sorteo del colegio. Desde entonces es mi número talismán aunque jamás se haya repetido la suerte. Para los expertos en numerología, el número 5 es el  “Signo de la acción y la inquietud. Es el símbolo de la libertad, la adaptabilidad, el espíritu viajero y aventurero, pero también de la inconsistencia(esto no me gusta) y del abuso de los sentidos (mola un mazo). Expansivo y sociable, de nuevas y visionarias ideas; de pensamientos rápidos, polifacético, curioso y explorador; ingenioso a la hora de utilizar la libertad de forma constructiva. También es el número de la fortuna, la magia y la aventura. Son personas a quienes les atrae lo desconocido, lo extraño, lo misterioso. En el lado negativo, demasiada inquietud, a veces descontento e insatisfecho, de temperamento tenso, suele tomar muchas decisiones precipitadas (que noooo), impaciente, falto de aplicación a los temas” (en fin, que no hay que creerse esto a pie juntillas)

Y diréis, ¿qué tiene que ver el cinco con el sexo?, nada, absolutamente nada, bueno, salvo la rima y quizás algo más que mi mente calenturienta de hoy no acierta a adivinar. Lo que nunca me habían preguntado es cuál era mi letra preferida y mira tú por dónde, y no es por donde amargan los pepinos, mi letra preferida es la equis, que sí, la “X”, letra que preside la palabra sexo con fuerza y “vigor”, curiosamente es la letra que en numerología equivale al 6 (por el culo que la veis), y tiene connotaciones con la armonía, el equilibrio la jovialidad y para mí el seXo.

El sexo, ese gran sobrevalorado y excesivamente cuestionado por razones religiosas y demás monsergas de curas, monjas, deanes, presbíteros, obispos y resto de puritanos. Cuando digo sobrevalorado es porque parece que para algunos, de tanto hablar de ello, de tanta frustración por no practicarlo o practicarlo poco, fuera el objetivo único en la vida para la consecución de la felicidad, aunque hay que reconocer que follar es quizás uno de los verbos que más se aproximen al estado de plenitud por poco que dure el orgasmo. Esto de la duración, en fin, según se mire, para algunos es únicamente durante el momento del orgasmo, para otros juegan un papel tan importante en el placer los tan afamados preámbulos e incluso los postcoitales. En fin, que para gustos los colores. Pero el sexo, como todo en la vida, dura lo que dura y después la vida sigue, normalmente 23 o 23 horas y media más por día, y eso en el mejor de los casos de polvo diario, hecho que dudo mucho cumpla una mayoría.

Pero ¿quién habla del sexo abiertamente salvo cuando estamos de parranda con los amigotes y nos ponemos brutotes con el tema?, y no digo nada de las hembras, en otros tiempos respetables vírgenes de la virtud y hoy, afortunadamente, tan abiertas (me refiero al intelecto y a la moral) al sexo con la naturalidad propia de gente cada vez más culta y desposeída de absurdos prejuicios. Ciertamente acabo de caer en una contradicción, pero yo soy ‘asín’, Jesulín dixit.

También es cierto que cuando las mujeres quieren sexo tienen una mirada especial, ¿conoces tú esa mirada que ponen las mujeres cuando quieren sexo?, yo tampoco. De hecho, es tan difícil saberlo que más de uno suscribiría las palabras de Woody Allen cuando dijo: “la última vez que estuve dentro de una mujer fue cuando visitaba la estatua de la libertad”

Que quede clarito que estoy hablando de sexo, puro y duro, que no violento. No estoy hablando de amor que bastante he tocado el tema a lo largo y ancho de este blog, tachado por algunos como membrillero y pelín pastelín. Solo sexo, solo acto físico, solo placer,  en todo caso mencionaré el amor para referirme al propio o masturbación, pero nada de romanticismo, ni poemas ni versos desolados, ni amores eternos, ni ‘na de na’, al fin y al cabo masturbarse no es sino hacer el amor a la persona que más amas.

Podríamos hablar de posturas, ¿cuál es la que más te gusta?, seguro que negamos la mayor, es decir, que nos guste la típica y clásica del misionero y diremos otra, como la del helicóptero, tan absurda como casi imposible, digo “casi” porque superdotados debe haber en algún sitio,  la del perrito (también llamada de la vaca o del galgo), o la famosa postura de “contra la pared”, que además de fuerza en los brazos hay que tener una puntería digna de los tiradores de arco en los juegos olímpicos (en esta se agradece que la gachí sea liviana)

Posturas hay para todos los gustos y por qué no decirlo, para tener unas condiciones físicas muy bien entrenadas. Que si la postura de la cortesana, la de andrómaco, la postura de la balanza, la unión del tigre y un sin fin de ellas que daría para escribir un libro y no un post sencillo, breve, resumido y hedonista como este.

Como decía hay más, algunas para mear y no echar gota, aunque en este caso debería decir para “eyacular y no echar semen”, ¿no? en fin, que la cuestión es tan larga (no me refiero al miembro viril) que he pensado escribir sobre ello en otro momento, el post está siendo demasiado largo y además, alguno de vosotros o vosotras, que lo sé, os habéis puesto burracos con tanto sexo por aquí y por allá, así que manos a la obra y a follar toca, el que pueda, el que no, la masturbación no es mala solución, y el que tampoco, pues eso, que a soñar con los angelitos o angelitas, que sobre gustos no hay nada escrito. Y no le des más vueltas, no olvides que el sexo es como el mus, si no tienes una buena pareja, más te vale tener una buena mano.

Felices y excitados sueños.

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