La cultura del esfuerzo

Yo nací en el seno de una familia de clase media, pero media muy justita, nunca nos faltó de nada gracias al esfuerzo de mi padre y a la excelente labor de mi madre con relación a la utilización de los medios, ella sí que sabía de economía, ahorro e inversión, Montoro o De Guindos a su lado, unos lerdos.

En mi casa nunca mamé eso de trabaja poco y gana mucho, más bien la enseñanza fue “esfuérzate para así consguir vivir mejor” y aunque no siempre hice demasiado caso a esta máxima, mi vida como la de tantos ha sido y continúa siendo de “gran esfuerzo” para poder llegar a final de mes y vivir con algo de dignidad. La mayor parte de la gente que me ha rodeado durante mi vida ha sido de este estilo, gente currante que se ha buscado la vida para sacarse las castañas del fuego, por lo que vagos, lo que se dice vagos al estilo de como los define Juan Roig de Mercadona, o la CEOE, no he conocido en mi ya largo casi medio siglo de vida.

¿Qué entenderán estos de la CEOE, el tipo baboso de Mercadona, los mafiosos del PP  y muchos otros que afirman con la fuerza propagandística que les dan los medios de desinformación pagados por ellos, que en España hemos perdido la cultura del esfuerzo? Si por cultura del esfuerzo entendemos trabajar 16 horas al día, dormir en el lugar de trabajo, comer dos veces al día a lo sumo, que nuestros hijos trabajen desde los 5 años o que no tengamos dónde caernos muertos, entonces sí, no tenemos la cultura del esfuerzo. Y esto es lo que de manera subliminal y otros de forma más directa nos venden.

Nos cuentan que hemos vivido muy bien y que ahora hay que volver a la realidad, vivir con muy poco y trabajar y trabajar. Claro, me pregunto si estos sinvergüenzas neoliberales que tienen fortunas en paraísos fiscales entienden que son unos vagos los miles de licenciados que tienen que emigrar a otros países de Europa y del mundo para tener un trabajo dignamente remunerado. Hicieron todo lo que el sistema les exigía para intentar tener una vida mejor y lejos de eso se les ofrece el paro o como alternativa un minijob de mierda con 600 euros de sueldo. Y qué dicen estos sabios del esfuerzo desde sus yates, despachos, casas en Lóndres, París, New York y Somosaguas sobre los millones de currantes que aún en tiempos de bonanza económica le han echado 12 horas diarias de curro para hacer ricos a unos pocos. Yo he sido de esos y aún así el premio a ese esfuerzo fue una patada en el culo que dió con mis santas posaderas en la puta calle.

Ahora resulta que querer vivir bien es un pecado, todos los medios así lo promulgan cual púlpitos de los poderosos, para así hacer creer a los ciudadanos que esto es lo que hay y que somos egoístas por querer más, e incluso  para hacernos sentir culpables por estar donde estamos. Hace falta tener cara dura y desvergüenza para hacer estas afirmaciones.

La cultura del esfuerzo es una filosofía de vida personal que debe ir dirigida no al enriquecimiento material sino al humano, con el objeto de contribuir a hacer una sociedad más justa y digna, ese es el verdadero éxito personal y el de una sociedad libre. No es esto lo que promulgan estos mafiosos neoliberales que nos gobiernan, miden el éxito solo por los millones que ganan y consiguen evadir, ellos nos piden vivir para el trabajo, si es que nos permiten tener uno,  mientras  recogen los beneficios de nuestro esfuerzo rayano en la esclavitud. No somos seres humanos para ellos, somos un producto, una maquinaria a emplear para sus fines mercantiles.

Ya está bien de tanta mentira, es la hora de la rebelión, de la lucha por nuestros derechos y por una vida digna. La aspiración de cualquier ser humano es nacer para ser feliz, no para servir como esclavos a unos pocos. 

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