Revolución Política

Tocado y hundido, así estoy y así estamos los españoles. Se consumó el gran desastre en nuestro País, pero he de confesar que no pensé que fuera tan rápido. Estaba convencido en lineas generales de lo que iba a hacer el PP con esta terrible y dictatorial mayoría absoluta, sabía que nos iba a llevar a la ruina pero… ¡tan rápido!, no podía imaginarlo.

Lo que no consiguió el torpe de Zapatero en 3 años y medio lo ha conseguido el impresentable fascista de Rajoy en poco más de siete meses. Hasta el FMI pide prudencia y tranquilidad a este Gobierno de ladrones debido a la excesiva rapidez y dureza extrema en los recortes. Son tan criminales, tan excesivos, tan inhumanos que hasta algunos del FMI se sonrojan. Nos han hundido sin ninguna vergüenza, se han pasado la soberanía popular por la entrepierna y han menospreciado al pueblo, al parlamento e incluso a muchos expertos que les recomendaban un viraje en su política de tierra quemada. De España siempre se dijo que era más Papista que el Papa, pues en cuestión de neoliberalismo ocurre algo similar, hasta los neoliberales de otros países se avergüenzan de estos  iluminados y memos del PP.

El 19J, en la manifestación de Madrid había muchas decenas de miles, hasta el punto de que era imposible que solo hubiera 40.000 personas como dice la desvergonzada Cristina Cifuentes. No me dio tiempo a contarlos pero afirmar que había muchos más de 100.000 manifestantes es, seguramente, quedarme corto. Millones han salido en España a pedir la dimisión de estos sinvergüenzas y antidemocráticos gobernantes del Partido Popular. Sus periodistas afines, su camarilla de tertulianos ya no dan a basto para tapar las mentiras tan execrables de estos lerdos de la extrema derecha española. Hay una frase que habría que insertarla a fuego en sus frentes  “El que no conoce la verdad es simplemente un ignorante, pero el que la conoce y la llama mentira ¡ese es un criminal” (Bertolt Brecht)

Los ciudadanos tenemos muchos defectos, uno de ellos es nuestra escasa cultura democrática, aún no hemos entendido que la política es cosa de todos, que no somos más democráticos por acudir cada cuatro años a votar, la democracia se hace todos los días, pero aún siendo así de incultos democráticamente hablando, no somos imbéciles y este Gobierno ha cometido el error de menospreciar a los españoles, creyendo que seríamos corderitos de fácil manejo.

Si el modelo de la España soñada por Mariano Rajoy era Valencia, ahí la tienen, casi 20 años gobernada por los fachas del PP  y ha tenido que pedir un rescate. Los casos Brugal, Fabra, Emarsa, Gürtel, Urdangarín, Terra Mítica, Aeropuerto de Castellón, Ciudad de la Luz, Banco de Valencia, etc, son la prueba de que el modelo de corrupción, amiguismo, y derroche llevado por esa banda de delincuentes solo han conseguido arruinar a un pueblo valenciano que ahora, junto con el resto de españoles, tiene que llevar la carga de esos desmanes, mientras los responsables directos de este expolio se van de rositas.

A Mariano Rajoy le quedan cuatro telediarios, un tecnócrata nombrado por los conquistadores del BCE y FMI nos humillará como esclavos mientras los culpables seguirán libres y con sus cuentas bien saneadas. Es posible que la peseta vuelva en algún tiempo y es más que seguro que dentro de muy pocos años seremos más pobres de lo que fueron nuestros padres y quizás nuestros abuelos. Pueden pasar varias décadas hasta que podamos recuperar algo de ese Estado del Bienestar que costó casi un siglo conquistar y que de un plumazo se han cargado estos políticos inmorales. Dejarán escrito su nombre en la historia como aquellos cobardes que hundieron a España en el pozo de la miseria. Habrá alguna más que solo una generación perdida, mientras tanto nos queda la justa desobediencia ante lo que supone una forma de gobierno contraria a todo derecho natural, contrario a la justicia. Llegó la hora DE LA REVOLUCIÓN POLÍTICA.

“Cuando el gobierno viola los derechos de los ciudadanos la insurrección es para el pueblo, y para cada porción del pueblo, el más sagrado de sus derechos y el más indispensable de sus deberes” (Declaración de los derechos del hombre 1793)

“El mundo cambia con tu ejemplo, no con tu opinión” (Paulo Coelho)

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