Al pan “peich” y al vino “handerr”

Acabo de leer una frase, como tantas por cierto, de las cuales te dan ganas de mandar al quinto pino al iluminado de turno que la inventó. A ver, ser poeta o hacer frases para la posteridad, en fin, es más cosa del vulgo y de la aceptación de las masas que de la propia intención de quien escribe un poema o lanza una frase en plan sentencia para la posteridad. La frase en cuestión dice: “la vida no te quita lo que quieres, simplemente te deja espacio para que llegue algo mucho mejor” (“Anda pecadorrr, eres más original que un guardia civil con tricornio rosa”)

No tengo palabras, en fin, que casi creo que este post lo acabo en un santiamén, basta con decir ¡¡amos no me jodas!!, con perdón, para resumir con dos palabras la tontuna de esta frase, y perdonen ustedes, mis millones de lectores, si consideran que la frase es hermosamente poética y que adolezco de una insensibilidad propia de un mandril de las cavernas, pero por favor, pero si es que no tiene por donde cogerla, esto es una mendruguez, una tontuna, una pavada, en definitiva, una memez de tomo y lomo. ¡Ladrón Sersuarl, eres más simple que los diálogos de chita!. Ya lo dijo nuestro sabio filósofo Chiquito de la calzada: “Al pan “peich” y al vino “handerr”

Va a ser que cuando un ser querido se va, la vida te hace el enorme favor de dejarte espacio libre para que llegue otro, ¡viva la vida!, pero ¡por dios! ¿Cómo no me había dado cuenta de esta enorme bondad de la vida? Dicho de otra manera, que se muera tu hijo, tu madre o la madre que parió a panete es algo así como una suerte de la leche, de esas que son como una lotería cuando estás a punto de ser desahuciado y el boleto en tu bolsillo resulta premiado con 100 millones de euros. (Jarrrrrl, tienes menos futuro que el Fari en una película de gladiadores)

Aunque bien mirado, lo mismo la frasecita fue concebida con intención perversa y pensaba, sin decirlo, en quitarte lo que no quieres para así hacer hueco a ver si llega algo mejor, dicho de otra manera, ¡aire, por la gloria de mi madre!

Cuando perdí a mi madre, hace ya de esto casi siete años, no vino algo o alguien mejor a sustituirlo, es imposible, llegaron otras cosas, otras personas, situaciones diferentes pero nada igual ni mejor, porque no es comparable. Y si el agudo o aguda de esta frase pensaba en el lado romántico, tampoco me sirve porque el amor que tuvimos y se fue no es comparable con el actual, si lo tenemos, es simplemente distinto y por lo tanto no entra en el plano de la comparación porque es absurdo. Se fue o terminó algo que queríamos y llegó un nuevo amor que no sustituye porque por algo es nuevo. Debe ser que algo del romanticismo de antaño se ha quedado en las esquinas amargas de la vida pero no me gusta confundir la velocidad con el tocino en ningún caso.

Hasta ahora la vida por esencia y por definición te va quitando hasta lo que te va dando, es una cuestión de temporalidad, no somos eternos y nada de lo que nos rodea, ni siquiera el amor, lo es. Mientras estemos aquí unas cosas pasan y otras llegan, la cuales a su vez, volverán a pasar hasta que seamos nosotros los que nos vayamos con viento fresco. Seguro que el que venga tras de mí no me reemplazará nunca, soy irrepetible, ¡valga la inmodestia! ¡Cobarderrr, te huelen más los pies que un camello cargado de muebles!

Aquí os dejo una frase antológica de Hommer Simpson que vista la anterior, al menos tiene su aquel: “Hijos, lo intentasteis al máximo y fracasasteis. ¿Cuál es la lección?, la lección es no intentarlo nunca”…, en fin, que puestos a decir chorradas Homer y yo somos uno.

Está claro, soy así o como diría Chiquito “eres más feo que el Fari comiendo limones”, peo a las cosas las llamo por su nombre: Al pan “peich” y al vino “handerr”

Gracias Chiquito, tú si que sabes hacer frases para la historia.

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