Legal o legítimo

Llevo unas semanas un poco apático, no porque  lo que ocurre en el mundo deje de importarme o afectarme. Mi apatía se ve alimentada por un estado de ánimo en el cual la autoestima se encuentra bajo mínimos y estando así, considero que mi opinión para los asuntos de la actualidad poco menos que son bazofia y escribirlos o expresarlos carecen de interés.

Que por qué está bajo mínimos, ¡ay amigo!, eso quisiera yo saber. No cabe duda que no se trata de hechos objetivos, viniendo de un tipo como yo, alto, guapo, rico, simpático e inteligente, lo normal es tener una autoestima de diez sobre diez. Naturalmente estoy en mi derecho en afirmar todas estas cosas, es decir, es legal decir que soy un tipo diez, aunque no sea legítimo, y no es legítimo porque aunque la ley me ampare en decir lo que pienso, si esto es falso, se convierte en algo ilegítimo. Igualmente no todo lo justo es bueno, un dedo dentro del culo es justo, pero no es bueno.

En cualquier caso y dejando de lado la chirigota, a veces uno tiene bajones y cuesta controlarlo, eso es todo. No me gusta quitarles importancia, los que hemos hincado la rodilla alguna vez sabemos lo duro y amargo que es esto.

No obstante mi ánimo a veces se recompone viendo las miserias de los que dirigen este mundo. A mí, como al 99% de la población del mundo, me ha tocado en el bando de los pobres, no el de los pobres de pedir, esos son los casi dos mil millones de habitantes en el mundo que pertenecen al gremio de “suma pobreza”, junto con nuestra pobre de pedir, Esperanza Aguirre. Soy de la clase obrera, clase que desde los años 80, con la política neoliberal impuesta en el mundo por el Imperio Anglo Americano, ha perdido precisamente esa conciencia de clase.

Como decía el bueno de Leonard Cohen “yo estoy de este lado solo viendo quienes están del otro lado”  y aquí estoy, sin ninguna envidia de ese miserable 1% que sin ningún corazón, sin humanidad alguna, sin solidaridad por los demás, gobierna el mundo con el único ánimo de enriquecerse a base de dejar en la miseria a la mayoría.

Este 1% compuesto por banqueros, grandes empresarios, directivos de alto nivel, deportistas de élite, gente del espectáculo, etc. está apoyado por otra minoría algo mayor, los políticos y periodistas que se venden al poder y que sirven como perfecto instrumento para enajenar la mente de la mayoría y tenernos aborregados y enfrentados. Estos intentan, con su filosofía plagada de grandilocuencias y demagogias, tenernos atontados para no percibir el expolio que la clase dominante nos está haciendo. En cuanto perciben que nos comenzamos a indignar y a organizar para luchar por nuestros derechos “humanos”, utilizan a los medios de desinformación para dividirnos, enfrentarnos y mantenernos bien controlados con el arma más poderosa de finales de siglo XX: el miedo. Amenazan con el paro, con los desahucios, con la miseria, con tal de evitar que reaccionemos ante el crimen que estamos padeciendo. 

Ayer leía que el Gobierno había indultado a un alcalde del PP condenado por 12 delitos de corrupción urbanística, sin embargo se quiere hacer caer todo el peso de la ley sobre unos sindicalistas del sector agrario que roban comida en un Supermercado para dársela a aquellos que ya no tienen nada. El Sr. Matas, el Sr. Fabra, Camps, Urdangarín, la trama Gürtel, Rato, Miguel Blesa, altos directivos de Cajas y bancos…, ninguno en la cárcel, uno o dos juzgados y cuando son condenados, se les indulta. Son mafiosos y criminales de guante blanco que actúan desde la legalidad del marco jurídico hecho a su medida pero desde la ilegitimidad humana y moral más absoluta.

Claro que defiendo, acepto y justifico la labor de estos sindicalistas. Hay gente, mucha, que tiene hambre y me parece vergonzoso que miremos con indiferencia cómo se mueren de hambre mientras miles de toneladas de alimentos se pudren en los basureros. Vemos a los políticos ofreciendo comida en los comedores sociales pero de tarjetas sanitarias ¡ni hablamos!, ¡qué hipocresía!

¿Cómo podemos quedarnos pasivos sabiendo que un  empresario ha incrementado su fortuna en varios miles de millones de euros en un año mientras millones de personas se mueren entre el hambre y el asco? En el mundo capitalista que vivimos nadie se hace rico desde la decencia y la legalidad, solo si rascamos un poco en el origen y amasado de las grandes fortunas vemos las maldades que han causado estos magnates para juntar sus inmensas fortunas.

El sindicato de Técnicos de Hacienda asegura que entre Grandes Empresas y Grandes Fortunas, defraudan al Estado alrededor de 70.000 millones de euros al año. Si lo comparamos con los 10 ó 12 carros que robaron el Alcalde de Marinaleda Sánchez Gordillo y los sindicalistas agrarios, en fin, dímelo tú, dime por qué te indignas más y sabrás si eres legal o eres legítimo.

Hace tiempo que comprendí la enorme diferencia entre lo que es legal y lo que es legítimo, que lo primero no implica necesariamente lo segundo y que lo segundo va más allá de las leyes escritas, para tocar en la verdadera condición del ser humano entre lo que es justo, equitativo, moral y ético.

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