Anti este sistema

Todos los días me ando, no de pis, sino de acción continuada con relación a una actividad, leyendo noticias, artículos de opinión, veredictos de  periodistas que escriben y opinan dictando sentencias, sobre el tema de cómo debemos comportarnos los ciudadanos frente a la crisis. En realidad creo que habría que analizar más sobre el comportamiento de la ciudadanía ante los poderes políticos y económicos que deciden sobre nuestras vidas sin pestañear.

Hasta en la cadena de televisión de la Sexta ironizaban con cierto desprecio sobre el Alcalde de Marinaleda y su particular manera de luchar para dar de comer a los pobres. En cuanto te sales del tiesto, todos, hasta los partidos de izquierdas, salen furibundos en defensa del sistema. Notoria es la reacción de IU en Andalucía, donde salvo algunos diputados como Garzón, aunque no atacan,  no defienden con firmeza la actitud anti sistema de su diputado y alcalde. Unos, que si cobra dos sueldos, otros que si solo quiere dar la nota, los de allá que damos mala imagen en el exterior, los de más acá que si es una barbaridad y hay que respetar la legalidad vigente, … ¡coño! ¿Qué legalidad? ¿Acaso es legal el hambre? ¿Y quiénes la tienen que respetar? Ni una sola voz, salvo honrosas excepciones de políticos a los que se les ignora por completo, verbigracia Alberto Garzón “again” y Llamazares, se preguntó sobre cómo podemos solucionar el tema del hambre, nadie, ni el tato. A ningún político le importó ni sugirió fórmulas para acabar con esto, solo respuestas en defensa de su podrido sistema.  Debe ser “normal” que te mueras de hambre si no puedes comprar tus alimentos, no lo entiendo, y la sociedad lo asume con una abnegación pasmosa.

Es este sistema que nos gobierna durante décadas aquel que decide que primero son los bancos antes que las personas, es este sistema el que habla de la cultura del esfuerzo para los trabajadores mientras la cultura del lujo y del bienestar queda en exclusividad para los ricos, poderosos, políticos etc, que gobiernan y dictan las leyes que imponen quiénes tenemos que currar y quiénes tienen que llevarse el beneficio de nuestro trabajo a las Islas Caimán. Es este el sistema que mercantiliza todo tipo de relación, imponiendo costes, beneficios, rentabilidades y demás zarandajas por encima de la solidaridad y el bien común. Es un sistema tan sumamente cruel que con solo dar a una tecla desde un despacho de New York, millones de personas se ven abocadas al hambre y a la desesperación. Pero, ¿de verdad queremos este sistema?, por muy legal que sea, ¿es esto legítimo?, ¿es justo?, ¿es moralmente humano? ¿De verdad que nos parece el único modo de vivir?

Hace tiempo me definí como un “anti este sistema” y pasado algunos años no dejo sino de corroborar que cada vez me siento más enfrentado a un sistema tan terriblemente cruel que prioriza el beneficio de unos pocos frente al sufrimiento del 99% de la población mundial.  No podemos evadirnos, no podemos mirar a otro lado, hay que cambiar este sistema de falsa democracia y crear desde la unión ciudadana un sistema de verdadera participación en el que no haya cabida ni para Caudillos ni tampoco para políticos corruptos, donde la moral y la justicia legítima se impongan en beneficio del bien común. El futuro de nuestros hijos está en juego.

en el conflicto entre el poderoso y el desposeído, el no intervenir no significa ser neutral sino ponerse del lado del poderoso”… 

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