Lunes de gracia

Este es un post de lunes, menuda la gracia que tiene, lunes de resaca tras un fin de semana entretenido, con visita de amigos asturianos y todo lo que eso implica, todo bueno por supuesto. Un lunes gris, nublado y con niebla, un lunes de sensación térmica fría y húmeda, un lunes de desilusión electoral, ¡vamos! que un lunes tirando a feo.

Hace tiempo que no escribo, aunque para ser más exacto debería decir que no publico, escribir es ya casi un acto reflejo para mí, pero no termino de creerme que puedo compartirlo por su escaso interés, por su mala redacción o porque lo que tengo que decir no me sale. En fin, por muchas y variopintas razones.

 Siempre hay algún ‘tontolaba’ que dice que le encantan los lunes. Tengo una compañera de curro que suele presumir de eso, pero bueno, meapilas tiene que haber en todos los sitios, si no el mundo no tendría contrastes dignos de mención. A mí no me gustan los lunes, soy tan mediocre como la mayoría y me siento templado por ser vulgar, por desgracia somos mayoría los que no podemos vivir de lo que nos gusta sino que trabajamos, los que aún tenemos esa suerte, en cosas que nos causan desidia y frustración, así que los lunes son solo el comienzo de el aburrimiento y el estrés de la semana.

 Pero hoy es un lunes de resaca, de decepción y de mirada desconfiada y apática porque el mundo que me rodea me supera y tiene visos de continuar así por mucho tiempo. Es un mundo lleno de incertidumbres enormes, donde la pobreza cada día se arrima un paso más cerca a la puerta de tu casa, donde nos esforzamos por vivir como si no pasara nada, pero pasa, pasa y mucho. Es un mundo donde la gente esconde la cabeza esperando a que la tempestad amaine, donde te decepciona escuchar la rendición de las personas, aceptando su sino, tragándose la lefa de esta estafa sin rechistar.  Me asquea vivir en un mundo donde se premia a los mediocres y triunfan, aunque sean corruptos, hipócritas y mentirosos.

Ayer me contaba un amigo cómo un famoso Director de cine español, no diré su nombre por respeto a mi amigo ya que ha trabajado para él en su última película, se gastó miles y miles de euros en ropa para sencillamente “romperla” en una escena de su nueva película.  Prendas de miles de euros, de marca, marcas que ni yo conozco de lo caras e inalcanzables que son, ¿te imaginas un jersey de 3000€?, pues de ese estilo. No valía  con un simple jersey de algunos grandes almacenes, había que romper ropa escandalosamente cara en la escena aunque luego el espectador no pudiera percibir si ese bolso era de 20€ o de 5000€, como era el caso. ¡Qué chorrada! ¿Verdad? pero no pude dejar de sentir un poco de rabia, rabia no solo por lo absurdo sino porque haya prendas que ni con el sueldo de un año me puedo comprar, y que conste que no es envidia, es que no entiendo el mundo en el que vivo…, en fin, lo siento, soy así de rarito.

 Cada día veo un poco más clara la certeza que debe dominar a los poderosos cuando nos ven como masas de dóciles corderitos a los cuales poder dirigir sin que ellos, nosotros, nos demos cuenta, basta con seguir alimentando el miedo para que aceptemos nuestros destino sin una queja,  o atiborrarnos de mensajes hedonistas y superficiales con la “tele para tontos”, para que miremos solo por nuestro culo y olvidemos la ya casi extinta solidaridad. En fin, un lunes de reencuentro con los hechos después de poco más de 48 horas viviendo el minuto a minuto y escapando de la realidad del presente.

 Por suerte se acaba el lunes, menudo lunes de gracia,  y llega el martes… ¡hasta lo malo tiene un final!

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