Marca España

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Dimito, he tardado casi cincuenta años en darme cuenta o en ser completamente consciente del lugar en donde vivo, pero visto y comprobado vez tras vez, año tras año, escándalo tras escándalo, corrupto tras corrupto, sentencia tras sentencia, olvido tras olvido, que ser español es una desgracia, dimito de sentirme español y de nada que se le asemeje, desde ahora soy ciudadano del mundo o más bien, especie en vías de extinción en un planeta cada vez más inhóspito para mi especie. Vivo en uno de los países más vergonzantes que cualquier persona, con un mínimo de honestidad, pueda soportar. Escuchar al Consejero Delegado de una eléctrica que vive a base de estafar al ciudadano, que en poco más de 6 años ha encarecido el recibo de la luz en más de un 60% y que ha cortado el suministro a más de un millón de familias, que es responsable de saquear las arcas públicas con la aquiescencia de los distintos gobiernos, pues bien, escucharle decir que eso de dar servicios públicos esenciales para “sobrevivir” es lo que nos ha llevado a la deuda que tenemos y que el muy hijo de la gran se quede más ancho que largo es de juzgado de guardia.

 Comprobar cómo tras dos años de desgobiernos del PP los corruptos campan a sus anchas con el atontamiento generalizado de la sociedad, me tiene desfondado emocional y casi físicamente.

 Ahora ya sé lo que significa la “Marca España” que este gobierno cacarea siempre que puede. Cospedal y sus finiquitos en diferido, sus cobros en negro, tanto ella como unos cuantos centenares de dirigentes de su partido entre los que se encuentra el actual presidente del gobierno, ¡manda huevos! como diría el desalmado y mafioso de Federico Trillo. Bárcenas, el puto amo, que ya comparado con los de su partido hasta empieza a caerme simpático a pesar de lo ladrón que es y ha sido, la infanta y su consorte, manilargos desvergonzados en estado puro, Matas, Camps, Rita la Cantaora, perdón , Rita Barberá, Esperanza la lideresa y sus mentiras chulescas y casposas, el clan de los Fabra y su cortijo castellonés,  los más de 200.000 millones de euros de dinero negro en Suiza, bueno, y así un sinfín de estafas y estafadores que nos gobiernan a golpe de desfalco  y latrocinio de las arcas públicas y que encima nos quieren dar lecciones de moral. Esto es la marca España y todo lo demás ¡gaitas!

 Es que no sé dónde mirar, francamente lea lo que lea me lleno de estupor y de indignación. Me siento como un soldado que con una sola ametralladora tuviera que disparar su indignación (es una metáfora) sobre miles de millones de guerreros que bien pertrechados se abalanzan sobre mi. Como diría Chiquito, filósofo allende los mares, “no puedorrr”, no doy abasto, es imposible que mi mente abarque tanto despropósito y tanta mentira generalizada y oficializada y lo que es peor, tanta desidia en la sociedad española actual. ¿Cómo voy a querer presumir de español cuando veo que somos el hazme reír de medio mundo? Pensar en Rafa Nadal y sus compis del equipo de la Davis cantando el “yo soy español, español, español” como que me llegan de vergüenza y estupor más que de orgullo. Si la marca se mide por ganar un partido de tenis por encima del paro, la pobreza, la desigualdad, la corrupción y cientos de etcéteras, ¡apaga y vámonos!

 Nos han subido las tasas de todo, más de 40 impuestos desde que gobierna el movimiento nacional católico del PP han subido, ¡ahí es nada!, nos toca pagar los desmadres bancarios, sí, tenemos que pagar las pérdidas de las empresas privadas porque eso son los bancos y no pillamos nada de sus beneficios.

 Esto de la nueva ley anti protestas es una vergüenza más. Ahora sale más rentable, penalmente hablando, pegarle un tiro a un viejo cascarrabias que colgar una pancarta en lo alto del edificio de Colón o meterle una tarta por la cara a un político sin escrúpulos ni vergüenza. Claro, antes el buen samaritano del Opus, el ministro Díaz, se ha tomado todas las molestias en cargarse a toda la cúpula policial que ha destapado los mayores casos de escándalo en este País, hay que proteger a toda la panda de privilegiados que están vaciando la riqueza para llevársela a paraísos fiscales. ¡Vergüenza es poco!, o si no el amigo Montoro que hace lo mismo con los inspectores de hacienda que no se doblegan ante las exigencias de los políticos para hacer la vista gorda a los fraudes de las grandes Empresas. Es inconcebible este pisoteo de libertades que estamos sufriendo y ¿cómo reaccionamos?, no reaccionamos,  nos quedamos sentados medio petrificados, como mirando de lado confiando que aún no nos toque, aunque veamos al vecino hundido en la más absoluta miseria. ¡Qué se muevan otros! Pensamos la mayoría, pero más temprano que tarde nos habrán humillado tanto, nos habrán despojado de la poca dignidad aún en nuestras manos que probablemente nos movilicemos al fin, quizá sea tarde, quizá ya no quede nada por recuperar.

 Cuando veo a todos los trabajadores de Canal Nou de Valencia movilizándose tras más de 20 años de silencio, connivencia con el poder, desprecio por la verdad, por su profesión y por los ciudadanos, incluidas las víctimas del metro de Valencia, humillados y abandonados por sus amos, en fin, qué queréis que os diga, que muy tarde, demasiado tarde para arrepentirse,  pero aprendieron la lección, probablemente de la manera más dura que podía ser, el pateo y el olvido de  aquellos a quienes sirvieron de manera tan rastrera y que ahora los dejan en la puta calle para seguir haciendo ricos solo a sus amigos. Los trabajadores, por buenos salarios que tengan, no dejan de ser unos currantes y deberían saber que en manos de políticos y banqueros son meros instrumentos que utilizan y desechan después de sonarse los mocos de su avaricia en su propia cara.

 A mí esto de la Marca España me toca mucho los cojones, francamente. En los tiempos del golpista Franco se hablaba de “una grande y libre” o del “estandarte nacional católico como reserva de Occidente frente a las hordas marxistas”, en fin, más palabrerío que ahora, más epopeya y novela en las definiciones, también es verdad que era otra época, pero al fin y al cabo lo mismo que la tontería esta de la Marca España. Quizá ahora somos más conscientes que nos siguen gobernando los mismos que un 18 de julio de 1936 decidieron quitarse de en medio a golpe de fusil a todo aquel que pretendiera cuestionarles el dominio sobre su cortijo español.

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