¿Difama que algo queda?

gandhi

Es notablemente curioso que el partido que se niega a retirar el nombre de fascistas en el callejero, que el partido que entre sus filas tiene personas relevantes que homenajean a individuos que lucharon en el bando de Hitler a través de la división azul, que son hijos o directamente herederos de personalidades del franquismo, son ahora los que tachan de “nazi” al partido PODEMOS, que tan buenos resultados ha obtenido en las últimas elecciones europeas.

El PP, herederos del fascismo español, llamando nazis a unos ciudadanos organizados que han decidido luchar democráticamente, con inteligencia, con criterio, con preparación y sin demagogia, contra la opresión económica, política y social que estamos sufriendo desde el comienzo de la transición en España.

Y se quedan más anchos que largos. No cabe duda, en España se lleva y se llevará la frase “difama que algo queda” atribuida a la “buena” de Lucrecia Borgia. No hay duda, no importa la verdad, lo que importa es difamar para eliminar a quienes nos incomodan. Hay que ganar como sea y para esto solo hace falta usar una buena dosis de imaginación, una mayor dosis de cinismo y una ilimitada dosis de amoralidad.

Y puestos a difamar utilizan la mentira, el insulto, la descalificación, el menosprecio, la burla y la vejación con el único fin de desprestigiar lo que las urnas han legitimado. Parece que si los votos van para el PP son legítimos, pero sin son para partidos nuevos, son votos basura que provienen de indocumentados y antisistemas. Esa actitud es la propia de aquellos que ven peligrar su chiringuito, de aquellos que han recibido órdenes expresas de los poderes económicos para quitar de en medio a todo aquel que ose poner en peligro su Sistema.

Pero también es desolador que aun viendo este rayo de esperanza en la movilización de ciudadanos para acabar con esta oligarquía, todavía haya tantos millones que voten a los de siempre. Aún cuando se ha demostrado la corrupción del PP y del PSOE en seno judicial, una que ha sido continuada en el tiempo, aún cuando se observa el trasiego de políticos a Empresas privadas, aún cuando se ve cómo indultan a los pocos poderosos condenados, aún cuando el nivel de pobreza sube escandalosamente, aún cuando vemos que la dignidad de las personas sin empleo y sin hogar se pisotea en beneficio de los bancos, aún así, les vuelven a votar.

Casi el 17% de la población tiene grandes dificultades para llegar a final de mes y aún así, les votan. El FMI nos ofrece la solución, bajar los sueldos y subir los impuestos como el IVA, es decir, quieren más pobres en pobreza y en cantidad para que acepten cualquier cosa por un mendrugo de pan…, y aún así, les votan.

Me pregunto, ¿qué pensaran estos ciudadanos que vez tras vez votan a los mismos cuando ven a una mujer que se suicida porque se queda en la calle con hijos pequeños sin tener a donde ir? ¿tienen conciencia?, ¿les importa un poquito el dolor de los más desfavorecidos? No hay conciencia, no hay moral, no hay vergüenza, solo hay “caridad”, una que solo puede existir gracias a la injusticia que día tras día cometen los poderosos.

¿Se dan cuenta que muchos de los que atacan e insultan a partidos como Podemos son imputados por delitos de corrupción?, pero ¿es que no reflexionan lo más mínimo?
Qué razón llevaba la malvada Lucrecia, “difama, que algo queda” Ella, de ascendencia española, sabía que en este País lleno de indocumentados, sectarios, pelotas, indecentes, incultos, beatos y vagos mentales, lo más fácil para triunfar es mentir sobre el enemigo para destruirlo. Confío que esta vez el maligno brebaje pergeñado por una mente tan sucia fracase estrepitosamente ante el resurgir de la ciudadanía. No será fácil, pero como siempre, la libertad y la democracia existen porque muchos se unen para luchar por hacerla real.

Que sigan insultando, que sigan enervándose con mentiras y descalificaciones, ya lo dijo Gandhi: “Primero te ignoran, después se ríen de ti, luego te atacan, entonces ganas.” 

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