Guerra de banderas

Un rápido y sencillo análisis de un ciudadano fascista como yo me lleva a la siguiente reflexión sobre España. Estamos en uno de los Estados europeos más parecido a un país del tercer mundo o República Bananera, dominada por la corrupción de las élites y por la desigualdad cada vez mayor en la sociedad que provoca unos niveles de pobreza alarmantes.

Cuanto más es la desigualdad mayor es la polarización y en cuanto las élites detectan un corrimiento peligroso de votos hacia la izquierda, se agitan las banderas con el ánimo de poder seguir con la misma política de empobrecimiento de los muchos para enriquecimiento de los pocos. Es decir, el poder se da cuenta que la ciudadanía se está concienciando y no hay como despistarles con un problema que ellos mismos inventan, alientan y hacen perdurar en el tiempo, porque nadie mejor que ellos saben cuán manipulable y dirigible es la opinión pública, para conseguir tapar la mierda que asoma ya por el techo de las instituciones. Sólo los gallegos hablan de la pésima y corrupta gestión de Feijoo ante el desastre natural de una Galicia ardiendo, solo ellos saben cuál es la verdadera razón, abandono de los montes, empobrecimiento y degradación de los recursos de prevención y por supuesto, menos recursos humanos.
Solo los murcianos saben el abuso de las elites empresariales con el AVE en Murcia, protegidas aquellas por el PP, solo ellos, y solo ellos han recibido los porrazos de la policía ante las comprensibles protestas de indignación contra un abuso de autoridad de tal magnitud. Solo unos pocos despistados conocen la última hora de las decenas de juicios contra cargos del PP por causas de corrupción desvergonzada.
Los demás, la gran mayoría, están con las banderas en sus balcones y en sus fotos de whatsapp reivindicando su particular nacionalismo, el catalán o el español. Ahora los ciudadanos catalanes solo piensan en su independencia, al menos la mitad de ellos, dejando de lado que ahora ganan menos, o que no tienen trabajo, o que su acceso a servicios sanitarios se ha degradado y todo con la aprobación de los próceres de la tan ansiada nueva patria catalana que se excusan en que lo hacen porque “España nos roba”… Inconcebible cómo la izquierda catalana ha entrado en el juego de la mentira con tal de conseguir sus objetivos históricos, esto es, la independencia.
Yo, fascista de izquierdas de toda la vida porque he votado a Podemos, siempre he supuesto un mínimo de honestidad en la izquierda y que no se vendería a la mentira por el mero de hecho de conseguir su ansiado objetivo, legítimo y ansiado a la vez. Pues no, o pues sí, se han vendido a las banderas, han dado por bueno un discurso de división, de incitación al odio o cuanto menos al desprecio al diferente o al que no hable catalán.

¡Me cago en los nacionalismos, cuándo daño nos están haciendo, cuánto nos engañan y nos ciegan mientras que por otro lado nos desangran y nos destruyen!
Y así está la izquierda española, la catalana vendida a cualquier precio a la independencia, pidiendo justicia y a la vez cometiendo injusticias. En cuanto a la española habría que matizar, el PSOE derechizado desde hace años y que se había embadurnado de rojo con la vuelta del elegido, Pedrito Clark Kent Sanchez, ha vuelto a perder el color rojo con las primeras lluvias de este desconocido otoño que nos asola, es decir, que si son de izquierdas, yo soy Lola Flores. Su apoyo a Rajoy y a Ciudadanos, es decir a la derecha y a la extrema derecha, no deja lugar a dudas de que todo fue en espejismo y que la vuelta de la Dirección del PSOE a las bases y a su ideario original era simple y llanamente una engañifa. En cuanto a Podemos, la única voz sensata y de izquierdas pidiendo diálogo y moderación en la respuesta del gobierno del PP, pidiendo política y no policía o juicios, tuvo la valentía de mostrar su enérgica repulsa contra la violencia policial pero adoleció de falta de envergadura, energía y coraje a su respuesta contra el “me paso la ley y la constitución por mis santos cojo…” de la Generalitat y de los partidos cómplices. Y es que cuando hablas pensando más en quien te vota que en el verdadero ideal que persigues, la cagas. Dicho de otra manera, si lo uno estuvo mal, lo otro también. Hay que ser más claros, más contundentes, hay que explicar bien cuál es la postura y que aun criticando esta actual constitución trasnochada y bipartidista, es la que tenemos y además de cambiarla mediante la toma de las instituciones de forma democrática, hay que defenderla contra una transgresión tan clara como explicable. Podemos intenta caer bien a todo el mundo y solo consigue caer mal a muchos votantes de izquierdas que han elegido una bandera.

En España solo caben dos bandos, es decir dos banderas, y mientras ondean unas contra las otras con la inestimable ayuda de los medios de descomunicación vendidos, la población se embrutece, se empobrece, los bosques se queman y los de siempre se lo llevan todo y encima con nuestros ignorantes y temerosos votos. La bandera de la razón, del diálogo y de la alta política lleva tiempo enterrada en alguna cuneta, junto con los olvidados de la Guerra Civil.

Bona nit!

Anuncios